La Encuesta sobre Juegos de Apuestas en Adolescentes (EJAA), realizada por la Defensoría del Pueblo, IPLyC SE e IPEC, revela que muchos jóvenes iniciaron su relación con el juego entre los 10 y 14 años. El celular y las redes sociales son las principales puertas de acceso, mientras que la falta de supervisión y la exposición a publicidad incrementan riesgos de adicción, problemas económicos y emocionales.
Un estudio pionero en Misiones evidencia que uno de cada tres adolescentes en Posadas ha participado en juegos de apuestas, principalmente de manera online. La Encuesta sobre Juegos de Apuestas en Adolescentes (EJAA) se llevó a cabo en agosto y septiembre de 2024, con 4.337 estudiantes de 12 a 20 años de 20 escuelas secundarias, mediante un cuestionario virtual autoadministrado.
Hallazgos alarmantes:
- Los jóvenes de 15 a 17 años son los más involucrados. Los varones predominan.
- El 60% conoció los juegos de apuestas mediante redes sociales e influencers.
- El teléfono celular es el principal medio para apostar. En más del 80% de los casos, los padres no restringen su uso.
- Un 25% apuesta diariamente, y un tercio gasta más de 6.000 pesos semanales, con dinero proveniente de sus familias.
Más de un tercio de los adolescentes ha incrementado el tiempo y el dinero que destinan a las apuestas recientemente. El 25% de quienes apuestan enfrenta consecuencias negativas: problemas económicos, emocionales, familiares y de rendimiento escolar.
La voz de los especialistas
En diálogo con Radio Up, Isabel Zilvetti, coordinadora del Programa Juego Responsable del IPLyC, destacó que la problemática es compleja y que requiere acción desde distintos actores sociales: familia, escuela y comunidad. “Las primeras voces que escuchamos fueron desde las escuelas, en búsqueda de ayuda para saber cómo actuar frente a esta situación. Es fundamental advertir sobre la realidad del consumo de apuestas por parte de los adolescentes”, señaló.
Zilvetti explicó que el grupo etario más vulnerable es el de 14 a 16 años, cuando comienzan a observarse síntomas de consumo problemático. “Cuando hicimos la encuesta con la Defensoría del Pueblo de Posadas y el IPEC, vimos que la mayoría de los chicos ya había tenido su primer contacto con el juego entre los 10 y 14 años. Y el medio de acceso más frecuente es virtual, a través de celulares que reciben muy temprano y usan sin límites”, agregó.
La especialista comparó el celular con un “primer auto”: “No se lo darías a un chico de 8 años sin saber cómo usarlo, pero muchas veces se entrega un teléfono sin pautas ni acompañamiento. La evidencia científica muestra que el celular a temprana edad no es recomendable, y si se lo vamos a dar, el adulto debe informarse sobre su uso y riesgos”.

Adicciones conductuales y falsas creencias
Zilvetti advirtió que las apuestas, los videojuegos y el uso excesivo del celular tienen características adictivas, y que los adolescentes son población vulnerable por su desarrollo cerebral inmaduro, especialmente en la corteza prefrontal, encargada del autocontrol, que no termina de madurar hasta los 20-25 años. “Por eso los jóvenes suelen ser impulsivos y es necesario acompañarlos con límites y presencia activa para prevenir riesgos”, indicó.
Sobre las apuestas, subrayó que existe una falsa creencia cultural: “Que el juego pueda salvar la economía familiar es un mito. Los juegos de azar son entretenimiento que requiere gasto de dinero, no una solución económica. Si realmente funcionara, nadie iría a trabajar ni estudiar”.
También explicó cómo detectar señales de alerta: mentiras frecuentes, bajo rendimiento escolar, alejamiento de amistades y actividades, y movimientos sospechosos de dinero, incluso mediante billeteras virtuales y préstamos online. “No siempre es fácil darse cuenta, porque no hay olor, ni alteración evidente como en las drogas”, advirtió.

Prevención y educación
Zilvetti insistió en diálogo antes que sanción: “Hay que averiguar desde cuándo el chico juega, con quién, cómo obtiene dinero y qué sitios utiliza. Esto permite intervenir antes de que la situación se agrave y, si es necesario, derivar a un espacio terapéutico”.
En cuanto a campañas de prevención, destacó la importancia de talleres en escuelas, controles en medios y publicidad, y creación de espacios saludables. Además, remarcó la necesidad de desarrollar pensamiento crítico frente a la publicidad, tanto de apuestas como de alcohol o redes sociales, enseñando a los jóvenes a consumir de manera consciente.
“Si una persona deja de ser protagonista de sus decisiones y pasa a ser un consumidor pasivo, todo su mundo gira alrededor de consumir: apuestas, ropa, redes sociales. Ahí aparece el malestar. Por eso trabajamos las emociones como brújula, para que los chicos identifiquen lo que no les hace bien y puedan tomar decisiones informadas”, concluyó Zilvetti.

La encuesta no solo ofrece una radiografía precisa del vínculo de los adolescentes con el juego y las apuestas, sino que también abre la puerta a un debate necesario sobre prevención, educación y regulación. Sus resultados constituyen un llamado a la acción para diseñar políticas públicas integrales en los ámbitos social, educativo y de la salud, y servirán como base para futuras investigaciones que profundicen en los factores psicosociales, familiares y culturales que influyen en esta problemática. En definitiva, se trata de construir herramientas de acompañamiento y protección para que los jóvenes puedan desarrollarse de manera segura y consciente en un entorno cada vez más digitalizado y expuesto a riesgos.
Día de Prevención del Suicidio: “Hablar no es sencillo y mucho menos se puede hacer livianamente” https://t.co/5soxPUYGHa pic.twitter.com/sbZynQ1YzO
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