La crisis en la empresa Linor sumó este viernes sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que los trabajadores decidieran profundizar las medidas de fuerza con un corte de ruta y el bloqueo de todos los accesos a la planta. La decisión fue tomada tras detectar que continúan retirándose elementos y maquinarias del predio, situación que los empleados interpretan como un posible vaciamiento empresarial.
El delegado gremial, Ángel Gallardo, explicó en diálogo con Arriba La Radio, programa que se emite por Radio Up que los trabajadores resolvieron impedir la salida de bienes hasta tanto se garantice el pago de los sueldos adeudados y eventuales indemnizaciones.
“Decidimos que no salga más nada mientras no nos paguen nuestro sueldo”, afirmó durante la entrevista, en medio de un clima de profunda incertidumbre entre las familias afectadas.
Actualmente, los empleados aseguran que todavía no recibieron los telegramas de despido, aunque temen que la situación quede formalizada en los próximos días. Según relataron, el personal se encontraba de vacaciones y debía reincorporarse el martes, pero ante el movimiento dentro de la empresa decidieron acudir antes al lugar.

“Si no llegábamos, la empresa ya estaba limpia y no quedaba nada para reclamar”, sostuvo Gallardo.
La protesta se desarrolla bajo una modalidad rotativa: una hora de corte total y otra de habilitación parcial de los carriles. La medida fue establecida inicialmente por ocho horas, aunque los trabajadores advirtieron que podría extenderse si no aparecen respuestas concretas.
Además del reclamo salarial, los empleados apuntan contra la falta de intervención de organismos oficiales. Según denunciaron, hubo escasa presencia del Ministerio de Trabajo de Misiones y prácticamente ninguna respuesta política frente al conflicto.
“Acá el único que está poniendo el pecho es el sindicato maderero”, remarcó el delegado.
Los trabajadores también cuestionaron la actitud del municipio de Azara. Aseguran que el intendente no se involucró públicamente en el conflicto pese al fuerte impacto social que podría generar el cierre definitivo de la planta.
En ese contexto, advirtieron que la situación amenaza directamente la economía local. La empresa emplea a unas 140 personas en una localidad pequeña de apenas 2.400 habitantes.
“Muere esto y muere Azara, porque no hay otra fuente laboral”, expresó Gallardo.
El panorama social descrito por los empleados es alarmante. Denuncian casos de trabajadores con enfermedades graves, problemas de salud mental y familias que ya comenzaron a sufrir cortes de servicios por falta de ingresos.
“Hay compañeros con depresión, gente enferma y otros que incluso pensaron en quitarse la vida”, señaló el representante gremial.
También indicaron que muchas familias sobreviven gracias a ingresos mínimos de otros integrantes del hogar y que la única ayuda alimentaria recibida hasta el momento provino del sindicato.
Frente a este escenario, los empleados no descartan profundizar las medidas de fuerza durante los próximos días. Mientras tanto, aseguran que el futuro de la empresa y de los puestos laborales quedará ahora en manos de la Justicia.
El conflicto en Linor mantiene en vilo a toda la comunidad de Azara y refleja el impacto social que generan las crisis industriales en localidades pequeñas, donde una sola fuente laboral sostiene gran parte de la economía regional.
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