La apnea obstructiva del sueño podría entrar en una nueva etapa terapéutica tras los resultados positivos obtenidos por un tratamiento oral experimental que logró reducir significativamente los episodios respiratorios durante el descanso nocturno. El fármaco, denominado AD109, mostró eficacia en un ensayo clínico internacional de fase 3 y se posiciona como una posible alternativa para pacientes que no logran adaptarse al tratamiento convencional con CPAP.
Científicos prueban una píldora que reduce la apnea del sueño en un 44%
La investigación evaluó a 646 adultos con apnea obstructiva del sueño de leve a grave que presentaban intolerancia o rechazo al uso del dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias. Luego de 26 semanas de tratamiento, quienes recibieron la combinación farmacológica registraron una reducción del 44% en el índice de apnea-hipopnea, frente al 17,6% observado en el grupo placebo.
Además de disminuir la frecuencia de los episodios respiratorios, el tratamiento mejoró la oxigenación nocturna y redujo la carga hipóxica, uno de los factores más asociados a las complicaciones cardiovasculares y cognitivas derivadas de la enfermedad. El estudio no requirió pérdida de peso previa ni produjo sedación en los pacientes.

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno respiratorio crónico caracterizado por el colapso parcial o total de la vía aérea superior durante el sueño. Esta interrupción repetida de la respiración provoca despertares breves, reducción de oxígeno en sangre y un descanso fragmentado que impacta directamente en la calidad de vida.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los ronquidos intensos, la somnolencia diurna, la sensación de ahogo nocturno, el cansancio persistente y las dificultades de concentración. Diversos estudios también vinculan la apnea del sueño con un mayor riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, accidentes cerebrovasculares y deterioro cognitivo.
Actualmente, el tratamiento más utilizado es el CPAP, un equipo que mantiene abiertas las vías respiratorias mediante un flujo constante de aire a través de una mascarilla. Sin embargo, la baja adherencia continúa siendo uno de los principales desafíos, ya que una gran cantidad de pacientes abandona la terapia durante el primer año por incomodidad o dificultades de adaptación.

En ese contexto, el desarrollo de terapias farmacológicas aparece como una alternativa esperada desde hace años por la comunidad médica. AD109 combina atomoxetina, un inhibidor de la recaptación de norepinefrina, y aroxibutinina, un agente antimuscarínico. Ambos componentes actúan sobre la musculatura de la vía aérea superior para evitar el colapso durante el sueño.
El nuevo enfoque apunta directamente a uno de los mecanismos centrales de la enfermedad: la disminución del tono neuromuscular nocturno. A diferencia de otros tratamientos recientemente aprobados que actúan mediante la pérdida de peso, este medicamento busca mejorar el funcionamiento respiratorio de manera directa.
Pese a los resultados alentadores, el estudio también reportó efectos adversos en algunos participantes. Entre los más frecuentes se registraron sequedad bucal, insomnio, náuseas y dificultades urinarias. Cerca del 21% de los pacientes interrumpió el tratamiento por estas molestias, aunque no se informaron eventos graves relacionados con la medicación.
Especialistas consideran que este avance podría marcar un cambio importante en el manejo de la apnea obstructiva del sueño, especialmente en pacientes que no encuentran soluciones eficaces con los métodos tradicionales. La posibilidad de contar con tratamientos personalizados y menos invasivos abre nuevas perspectivas para una enfermedad ampliamente subdiagnosticada y con fuerte impacto en la salud pública.



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