El consumo habitual de alimentos ultraprocesados podría elevar hasta un 65% el riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares, según un nuevo consenso clínico elaborado por especialistas de la Sociedad Europea de Cardiología. El documento revisó más de 75 estudios internacionales y reforzó la preocupación sobre el impacto que estos productos tienen en la salud del corazón.
La investigación, publicada en la revista European Heart Journal, analizó datos de cientos de miles de personas seguidas durante años y encontró asociaciones consistentes entre la ingesta elevada de ultraprocesados y enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y colesterol elevado.
Entre los alimentos señalados aparecen gaseosas, snacks, cereales azucarados, comidas listas para calentar, carnes procesadas y productos con gran cantidad de aditivos y conservantes. Los especialistas remarcaron que el riesgo no depende únicamente del exceso de azúcar, grasas o sodio, sino también de sustancias utilizadas durante el procesamiento industrial.

Uno de los estudios revisados, realizado en Francia con más de 105 mil adultos, mostró que cada aumento del 10% en el consumo de ultraprocesados incrementa un 12% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, investigaciones desarrolladas en Estados Unidos concluyeron que quienes consumen más de estos productos presentan un 11% más de riesgo de enfermedad cardiovascular y un 16% más de enfermedad coronaria.
El informe también alertó sobre los efectos de los aditivos alimentarios y los contaminantes presentes en los envases, como bisfenoles, ftalatos y microplásticos. Estas sustancias podrían alterar la microbiota intestinal y favorecer procesos vinculados con la resistencia a la insulina y la inflamación crónica.
Según los expertos, los ultraprocesados fueron desplazando progresivamente a las dietas tradicionales en distintos países. En el Reino Unido representan más de la mitad de las calorías consumidas diariamente, mientras que en países del sur de Europa, como Italia y España, el porcentaje es menor.

Los especialistas recomendaron que los profesionales de la salud incorporen preguntas sobre consumo de ultraprocesados en las consultas médicas, del mismo modo que se consulta sobre tabaquismo o sedentarismo.
También impulsaron medidas de salud pública orientadas a mejorar el etiquetado frontal, limitar la publicidad dirigida a niños y facilitar el acceso a alimentos frescos y saludables.
Desde la Fundación Interamericana del Corazón Argentina destacaron que el etiquetado frontal implementado en el país ayudó a que los consumidores identifiquen con mayor facilidad productos con exceso de azúcares, grasas y sodio, influyendo en las decisiones de compra y promoviendo hábitos más saludables.



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