Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén descubrió cómo los anticuerpos maternos influyen directamente en la formación del sistema inmunitario oral de los recién nacidos, en un estudio publicado el 2 de mayo en la revista Nature Communications. La investigación explica que estos componentes se transfieren antes del nacimiento y continúan actuando tras el parto, moldeando la respuesta inmune del bebé, con el objetivo de protegerlo y entrenar su organismo frente a bacterias y patógenos.
El trabajo científico identificó que los anticuerpos IgG pasan de la madre al feto durante el embarazo y se alojan en las glándulas salivales del recién nacido, donde desempeñan un rol fundamental en las primeras etapas del desarrollo inmunológico. Su función no se limita a la defensa inmediata: también orientan al sistema inmune del bebé para diferenciar entre bacterias inofensivas y microorganismos peligrosos.

Además, los especialistas señalaron que este proceso continúa luego del nacimiento a través de la leche materna, que aporta nuevos anticuerpos y favorece el fortalecimiento de la barrera protectora en la cavidad bucal. Este mecanismo contribuye a consolidar una respuesta equilibrada frente al entorno microbiano.
En contraste, el estudio advierte que la ausencia o interrupción de estos anticuerpos maternos puede generar una respuesta inmunitaria más agresiva y menos eficiente, debilitando la protección natural de la boca. Esta alteración podría incrementar el riesgo de enfermedades bucales en etapas posteriores de la vida.
Los resultados aportan evidencia clave sobre la importancia de la transmisión inmunológica materna y abren nuevas líneas de investigación sobre la prevención de patologías desde los primeros momentos del desarrollo humano.



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