La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió este sábado que cualquier buque que se acerque al estratégico estrecho de Ormuz será considerado un objetivo militar, en medio de una nueva escalada de tensión en el golfo Pérsico. El anuncio fue difundido por el sitio oficial Sepah News y responde al agravamiento del conflicto regional, marcado por enfrentamientos indirectos y disputas navales con Estados Unidos. La medida incluye la orden de no abandonar posiciones de fondeo en la zona, bajo la advertencia de represalias si se incumple.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ratificó que mantendrá el control del paso marítimo “hasta el final de la guerra”, mientras evalúa propuestas diplomáticas estadounidenses. Además, sostuvo que el presunto bloqueo naval sobre puertos iraníes sería interpretado como una violación del alto el fuego, lo que podría habilitar una nueva fase de ataques. En paralelo, la agencia Tasnim informó que Teherán considera escalar sus acciones si persiste la presión militar en la región.
El endurecimiento del discurso se produjo tras un reciente ataque contra un buque mercante en la zona, donde habrían intervenido embarcaciones rápidas de la denominada “flota mosquito”, una táctica naval basada en lanchas ágiles y fuertemente armadas. Este esquema, utilizado por Irán, permite hostigar tanto a naves comerciales como militares en espacios reducidos, compensando su desventaja frente a fuerzas navales más sofisticadas.
Analistas en seguridad internacional advierten que, aunque Washington sostiene haber debilitado la capacidad naval convencional iraní, la Guardia Revolucionaria mantiene operativas estas unidades equipadas con misiles, drones y armamento pesado, lo que refuerza su estrategia de guerra asimétrica en aguas del Golfo.
El estrecho de Ormuz concentra aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, lo que lo convierte en un punto crítico para la economía global. Una eventual interrupción del tránsito marítimo tendría impacto inmediato en los precios energéticos y en los mercados internacionales.
Desde Estados Unidos aseguraron que la vía marítima permanece operativa y bajo vigilancia, aunque el aumento de incidentes ya llevó a varias compañías navieras a reforzar protocolos de seguridad e incluso suspender temporalmente sus rutas. El escenario actual incrementa la incertidumbre en Medio Oriente y eleva el riesgo de un conflicto de mayor escala en una zona clave para el suministro energético mundial.



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