En una entrevista a Radio UP, María Inés Narvaja analizó el legado de la encíclica Laudato Si’ y la vigencia del pensamiento del papa Francisco en torno al cuidado del ambiente, la justicia social y el rol de las nuevas generaciones.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la sobrina del papa Francisco y presidenta de la asociación Miserando, reflexionó sobre la vigencia de la encíclica Laudato Si’, uno de los documentos más influyentes del pontífice argentino, y sostuvo que el principal desafío sigue siendo comprender que el cuidado ambiental está íntimamente ligado a la justicia social.
Narvaja recordó que la encíclica publicada en 2015 marcó un cambio de paradigma dentro y fuera de la Iglesia al instalar el concepto de “ecología integral”, una mirada que vincula la protección de la naturaleza con las condiciones de vida de las personas.
“La Laudato Si es una de las encíclicas que más repercusión tuvo del Papa Francisco porque no hablaba solamente de la ecología y el medio ambiente, sino siempre relacionado con lo social. Él integra este concepto de ecología integral que nos cuestiona a todos, que el cuidado del medio ambiente también es parte de la justicia social”, afirmó.

Según explicó, una de las grandes contribuciones de Francisco fue entender que “todo está conectado” y que los problemas ambientales no pueden analizarse por separado de las desigualdades sociales.
Medio ambiente y justicia social
Narvaja advirtió que la sociedad actual suele privilegiar beneficios inmediatos por encima de una mirada de largo plazo sobre el futuro del planeta.
“El problema que tenemos todos es nuestro pragmatismo y nuestro materialismo”, señaló. En ese sentido, cuestionó los modelos económicos que subordinan la relación con la naturaleza a intereses exclusivamente comerciales.
“Cuando subordinamos nuestra relación con la tierra a negocios que son totalmente saqueadores y perjudiciales para la naturaleza, le estamos haciendo mucho mal no solamente a ella, sino a nosotros, a los seres humanos y al futuro de nuestra humanidad”.

La dirigente sostuvo además que las consecuencias de la degradación ambiental suelen recaer principalmente sobre los sectores más vulnerables, una idea que Francisco desarrolló reiteradamente durante su pontificado.
Para explicar esa mirada, apeló a una imagen recurrente en la encíclica: la Tierra entendida como una casa común.
“Cuando nosotros pensamos que nuestra tierra es una casa y un hogar, ya la miramos de otra manera. El otro y la tierra son nuestros aliados, no nuestros recursos”.
Asimismo, destacó el valor de los pueblos originarios y consideró que tienen mucho para aportar en la construcción de una relación más respetuosa con la naturaleza.
Hacer cultura el legado de Francisco
A una década de la publicación de Laudato Si’, Narvaja consideró que el gran desafío pendiente es transformar esas enseñanzas en hábitos cotidianos y no limitarse a discursos o acciones aisladas.
“Nos falta un poquito más de empatía, más responsabilidad y más procesos”, afirmó, al tiempo que remarcó que el cuidado ambiental requiere cambios culturales profundos y sostenidos.
“Nos falta hacer cultura la Laudato Si y todo el legado de Francisco. Cuando uno hace cultura, nace espontáneamente esta relación entre el otro, la trascendencia y la naturaleza”.

En esa línea, sostuvo que la herencia más importante que dejó el pontífice argentino sigue plenamente vigente y que demanda una participación activa de toda la sociedad.
“Privilegiamos la comodidad, el negocio y el individualismo sin pensar qué le vamos a dejar al futuro de la humanidad”, advirtió.
Para Narvaja, el mensaje de Francisco continúa ofreciendo una hoja de ruta clara: comprender que el cuidado del ambiente, la solidaridad y la justicia social forman parte de una misma responsabilidad colectiva.
La juventud, protagonista del cambio
Otro de los aspectos que destacó Narvaja fue el papel de los jóvenes en la construcción de una sociedad más comprometida con el cuidado del ambiente y la justicia social. Lejos de las miradas pesimistas sobre las nuevas generaciones, aseguró que el futuro depende en gran medida de su capacidad para involucrarse y sostener ideales.
“La juventud argentina es genial y que no se dejen desanimar por los grandes que dicen que son un desastre. Tenemos toda nuestra esperanza en la juventud”.
La sobrina de Francisco consideró que los jóvenes poseen una sensibilidad especial para cuestionar las injusticias y promover transformaciones, aunque señaló que muchas veces necesitan fortalecer su confianza para asumir esos desafíos.
“El mensaje es que no se desanimen. Como decía Francisco, sueñen en grande y todo lo que se proponen lo van a lograr. Estoy segura de eso”.

Además, los alentó a mantenerse fieles a sus convicciones y a poner sus capacidades al servicio de la comunidad.
“Que sean fieles a su corazón y a sus ideales. Son geniales y esa genialidad la tienen que poner al servicio de la sociedad”.
En línea con una de las frases más recordadas del pontífice argentino, Narvaja sostuvo que también es necesario “hacer lío”, pero desde los pequeños gestos cotidianos que rompen con la indiferencia y visibilizan las necesidades de los demás.
“Hay que hacer lío para todo. Hay que animarse y mejor equivocarse por animarse que por quedarse encerrado”.
Con este mensaje, vinculó el compromiso ambiental promovido por la Laudato Si’ con una participación activa de las nuevas generaciones, a quienes consideró fundamentales para mantener vivo el legado de Francisco y construir una cultura del cuidado y la solidaridad.



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