La misión Artemis II concluyó este viernes con éxito luego de que la nave Orion regresara a la Tierra y amerizara en el océano Pacífico, tras atravesar la atmósfera en una maniobra clave para validar su seguridad.
El descenso se produjo a las 21:07 (hora argentina), apenas minutos después del reingreso, en una operación cuidadosamente planificada por la NASA. La cápsula soportó temperaturas extremas durante su ingreso, uno de los puntos críticos de la misión.
A bordo viajaron cuatro astronautas: el comandante Reid Wiseman, junto a Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch, quien se convirtió en la primera mujer en participar de una misión de este tipo en órbita lunar.

Durante el viaje, la tripulación realizó un sobrevuelo alrededor de la Luna, incluyendo el paso por su cara oculta, en una misión que no buscó alunizar, sino probar los sistemas de navegación, comunicación y soporte vital en condiciones reales de espacio profundo.
Este hito marcó el regreso de vuelos tripulados más allá de la órbita terrestre desde el histórico programa Apolo, que había llevado humanos a la superficie lunar por última vez en 1972.

El principal objetivo de Artemis II fue validar que tanto la nave como los procedimientos operativos podían garantizar la seguridad de futuras misiones. Estos resultados serán fundamentales para las próximas etapas del programa, que apuntan a volver a llevar humanos a la Luna y, a largo plazo, avanzar hacia misiones tripuladas a Marte.
Con este logro, la NASA dio un paso decisivo en la nueva era de exploración espacial, consolidando las bases para el retorno sostenido del ser humano al espacio profundo.



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