En declaraciones al programa Arriba la radio de Radio Up, el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, fue contundente: “Los jubilados siempre arrancan perdiendo cada año y esto es progresivo”.
El especialista afirmó que el deterioro del haber previsional se registra “en forma ininterrumpida y en distintas dimensiones desde el 2013” y aseguró que el sector está “fuera de la agenda política” y convertido en “la gran variable de ajuste de la economía”.

Un ingreso mínimo que no alcanza
Semino detalló que de los 7,5 millones de jubilados nacionales, unos 5 millones perciben el haber mínimo. Actualmente, la jubilación ronda los $440.000, mientras que la última medición de la canasta del jubilado se ubicó en $1.500.000.
“La jubilación o la pensión no va a estar cubriendo por lo menos el 20-25% de la misma”, explicó.
En ese marco, calificó como “uno de los grandes grotescos argentinos” al bono de $70.000 que perciben quienes cobran la mínima. El refuerzo está congelado desde marzo de 2024.
“De haberse incorporado ese bono al haber y haber seguido el curso de actualización por IPC como el resto del componente, estaría en $150.000”, sostuvo.

Aumentos que no cambian la realidad
Sobre el reajuste previsto del 2,8%, Semino relativizó su impacto: “Cuando uno habla de porcentajes se abstrae respecto al padecimiento del bolsillo”. En términos concretos, explicó que equivale a unos $10.000 mensuales, es decir, aproximadamente $333 por día. “Una miseria. Da vergüenza mencionarlo”, expresó.
Semino confirmó además que, junto al constitucionalista Andrés Gil Domínguez, presentó planteos de inconstitucionalidad contra los vetos presidenciales de agosto de 2024 y agosto de 2025, donde se habían aprobado leyes que incluían la incorporación del bono al haber.
“El bono tiene que formar parte del haber jubilatorio”, remarcó, al tiempo que advirtió que el sistema previsional se sostiene con jubilados empobrecidos y miles de reclamos en curso.
El diagnóstico fue claro: ingresos que pierden contra la inflación, una canasta que se vuelve inaccesible y un bono congelado que, según el defensor, consolida un esquema de deterioro estructural.



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