La investigación por la muerte del penitenciario Julio César Argüello (45) avanzó este miércoles con la indagatoria de su hermana, Lidia Argüello (54), y de su pareja, Paola Z. (35), quienes fueron trasladadas a sede judicial para su primer contacto formal con la causa.
El hombre había sido hallado el pasado 6 de febrero con una herida de bala en la cabeza en su domicilio y falleció días después en el hospital, producto de las complicaciones derivadas del disparo.
Ambas mujeres, acompañadas por sus abogados defensores, escucharon las pruebas en su contra que fueron expuestas por el magistrado subrogante Fernando Verón.
Silencio y negativa en la indagatoria

Al momento de declarar, Lidia Argüello optó por abstenerse, por recomendación legal, y no respondió preguntas sobre el hecho. Tras la audiencia, fue imputada por homicidio simple, aunque la calificación podría agravarse con el correr de la investigación.
En cambio, Paola Z. decidió declarar y negó cualquier implicación en el episodio. La mujer fue imputada por encubrimiento, figura provisoria que podría modificarse a medida que avance la pesquisa.
Fuentes judiciales señalaron que, de confirmarse el agravante por el uso de arma de fuego, la hermana de la víctima podría enfrentar una pena de prisión perpetua en caso de ser hallada culpable.
Tras la audiencia, ambas acusadas fueron trasladadas nuevamente a la comisaría local, donde permanecerán alojadas mientras continúan las diligencias.
La investigación y las pericias clave

Lidia Argüello había sido aprehendida el viernes 13 de febrero, luego de un allanamiento en su vivienda donde se secuestró un revólver calibre 32, con una vaina percutada y un proyectil completo en el tambor.
Los investigadores presumen que se trataría del arma utilizada contra Argüello, aunque en las próximas horas la Dirección de Policía Científica realizará pericias fundamentales, entre ellas el cotejo de las estrías del cañón con el proyectil extraído del cráneo de la víctima, así como el análisis de la aguja percutora.
Los resultados de esos estudios serán determinantes para confirmar o descartar la hipótesis principal.
Los detalles del hecho
Según pudo reconstruirse, fue uno de los hijos del penitenciario quien realizó la denuncia. De acuerdo con su relato, su tía Lidia manifestó que en la mañana del 6 de febrero encontró a su hermano con una herida en la cabeza y abundante sangre, por lo que solicitó asistencia médica.
En la denuncia también consta que, al revisar las cámaras de seguridad de una vivienda lindante, se observó que Argüello llegó a su domicilio cerca de las 6:20, impactó su portón de acceso y, mientras intentaba acomodarlo, gritaba frases como “váyanse de acá”.
En las imágenes se lo ve luego apoyarse en el cerco del vecino, hablar con alguien que no aparece en cuadro y mirar hacia distintos lados con evidente nerviosismo. Veinte minutos después, se registró la llegada de su hermana junto a un hombre no identificado. Ambos ingresaron al inmueble y, minutos más tarde, salieron para pedir ayuda tras afirmar que lo habían encontrado tendido en el interior de la vivienda.
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Una tomografía computada practicada en el hospital confirmó la presencia de esquirlas metálicas en el cráneo, compatibles con un disparo de arma de fuego. Debido a la complejidad del cuadro, los médicos decidieron no intervenir quirúrgicamente y esperar la evolución clínica.
Sin embargo, seis días después, Argüello sufrió un fallo multiorgánico e hipertensión endocraneana refractaria, lo que derivó en su fallecimiento durante la madrugada del jueves.
La causa continúa en etapa investigativa y no se descartan nuevas medidas en las próximas horas, en un expediente que podría cambiar de calificación según los resultados periciales.
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