La actividad del tabaco misionero atraviesa días de fuerte tensión tras el bloqueo a la Cooperativa Agroindustrial de Misiones Limitada (CTM), la principal boca de recepción de acopio de tabaco de la provincia. La medida, sostenida por un grupo reducido de productores tabacaleros, impacta de lleno en el circuito de comercialización, mientras otras empresas continúan recibiendo producción tabacalera con normalidad.
En las chacras misioneras, la preocupación es creciente. El cultivo de tabaco representa actualmente el ingreso inmediato más importante para miles de familias rurales, por lo que cualquier obstáculo en el proceso de entrega repercute directamente en la economía rural, en la dinámica del sustento rural y en el sostenimiento de las economías regionales.
En plena etapa de cosecha tabacalera, la imposibilidad de entregar la producción genera incertidumbre, ya que el tabaco es una actividad que garantiza liquidez en el corto plazo, algo clave para afrontar gastos productivos, familiares y compromisos financieros.
La CTM, eje de la protesta por su peso dentro del sistema tabacalero
De acuerdo a lo explicado en una entrevista radial por el periodista especializado Jorge Balanda, la elección de la CTM como punto de protesta responde a su peso dentro de la cadena tabacalera. Se trata de la mayor acopiadora de la provincia y concentra un volumen significativo de producción primaria, lo que le otorga mayor capacidad de negociación dentro del mercado tabacalero.
Según detalló, Misiones cuenta con más de 12 mil productores tabacaleros y más del 95% busca concretar la entrega de su producción, aun cuando persistan cuestionamientos al precio del tabaco. Este dato refleja la presión económica que atraviesa el sector tabacalero, donde la venta de la producción es clave para sostener la actividad productiva.

Pagos rápidos y necesidad de liquidez inmediata en el sistema tabacalero
El sistema de comercialización del tabaco misionero se caracteriza por ofrecer pagos relativamente rápidos en comparación con otras producciones rurales. El productor cobra al momento de entregar el tabaco o, en algunos casos, dentro de las 48 horas por cuestiones bancarias.
Posteriormente, tras la liquidación correspondiente, el productor percibe el primer retorno económico alrededor de los 30 días. Actualmente, el valor promedio que se estaría abonando ronda los 3.400 pesos por kilo, aunque el monto final depende de la clasificación del tabaco, la calidad del tabaco y la tipificación del producto entregado.
Este esquema explica por qué, aun con disconformidades, muchos productores priorizan la entrega de su cosecha para garantizar ingresos inmediatos.
Exigencias de calidad, estándares internacionales y control de humedad
Otro punto sensible dentro del conflicto es el aumento de las exigencias en materia de calidad del tabaco. Las empresas reforzaron los controles de clasificación del tabaco y control de humedad, en línea con los estándares internacionales que rigen el mercado.
El nivel de humedad es determinante, ya que influye directamente en el peso final del producto y en su tipificación comercial. En ese contexto, el proceso de recepción se volvió más riguroso.
Además, dentro del sector persisten antecedentes de cooperativas que incumplieron pagos a productores, lo que generó desconfianza en parte del sector productivo, especialmente en momentos de conflicto.
Una protesta de baja convocatoria, pero con alta visibilidad
En relación con la dimensión del bloqueo, el análisis difundido indica que el núcleo más activo no superó las 50 personas en su momento de mayor convocatoria. La figura visible del reclamo es un productor identificado como Maxi Hoff, quien cuenta con apoyos políticos y presencia en redes sociales.
Sin embargo, el escenario expone una tensión interna dentro del propio sector tabacalero: mientras un grupo impulsa la protesta, la mayoría necesita vender su producción para sostener sus ingresos dentro del esquema del sustento rural.

El contexto regional: crisis productiva y dependencia del ingreso inmediato
El conflicto tabacalero también se vincula con la situación que atraviesan otras economías regionales, particularmente la actividad yerbatera. En ese escenario, el tabaco aparece como una de las pocas producciones que actualmente garantiza liquidez inmediata para los productores.
Por eso, mientras persiste el bloqueo, miles de productores tabacaleros esperan poder entregar su producción para sostener la economía familiar, mantener la actividad productiva y garantizar la continuidad del trabajo en las chacras misioneras.
Un equilibrio frágil entre reclamos y necesidad económica
El escenario actual muestra un equilibrio delicado dentro del sector tabacalero. Por un lado, existen cuestionamientos vinculados al precio del tabaco, a los costos de producción y a la rentabilidad de la actividad. Por otro, la urgencia económica obliga a la mayoría de los productores a priorizar la venta de su cosecha.
En ese marco, el bloqueo a la principal boca de acopio de tabaco expone la fragilidad estructural de una actividad que sigue siendo central para la economía rural de Misiones, pero que depende de variables económicas, productivas y comerciales que muchas veces quedan fuera del control directo del productor.
Solo cuatro provincias alcanzarán los 190 días de clases en 2026: qué posición ocupa Misiones https://t.co/6CCZK5GpPU
— Radio Up 95.5 (@radioup955) February 12, 2026



//



