El diputado provincial Cristian Castro, referente del Partido Agrario y Social (PAyS), relató en Radio Up el robo de una importante suma de dinero de su vivienda en San Javier, en un hecho que lo obligó a cambiar su rol habitual de entrevistado político para convertirse en víctima de la inseguridad. El episodio ocurrió el domingo por la mañana, mientras él se encontraba en Oberá realizando su programa de radio junto a Cacho Barbaro, y puso en evidencia no solo la vulnerabilidad de su hogar y de su familia, sino también una secuencia de robos que viene preocupando a los vecinos de esta localidad misionera.
“Ayer, como todos los domingos, yo voy a Oberá temprano, hago un programa de radio con Cacho y, al regresar a las 13 horas, ingreso a mi domicilio y veo que en la zona del dormitorio estaba todo pata para arriba”, relató Castro al comienzo de la entrevista, dejando en claro que el regreso a casa estuvo marcado por la sorpresa y la angustia.
El regreso a casa y el descubrimiento del robo
Como todos los domingos, Castro salió temprano hacia Oberá para cumplir con el programa y, al regresar alrededor de las 13 horas, ingresó a su domicilio y de inmediato sintió que algo no estaba bien, porque al llegar a la zona del dormitorio encontró todo revuelto, con las cosas desordenadas, lo que inicialmente le hizo pensar que tal vez su esposa había movido algo o estaba realizando alguna tarea doméstica.
“Le pregunto a mi señora si ella había hecho algo, me dice que no, y bueno, inmediatamente me doy cuenta de que ingresaron a robar”, contó. Ese fue el momento en que entendió que no se trataba de un simple desorden, sino del rastro de un hecho delictivo que había ocurrido mientras él no estaba.
Ahorros familiares destinados a la educación de sus hijos
En ese contexto, Castro advirtió que lo que le habían sustraído no era un dinero cualquiera guardado de manera ocasional, sino un ahorro familiar de años construido junto a su esposa con un objetivo muy concreto, ya que la pareja venía juntando plata para comprar un departamento en Posadas y así garantizar un lugar donde alojarse sus hijos cuando comenzaran la universidad.
“Tenemos hijos que empiezan el año que viene en la facultad y, bueno, de ahí tengo para rato porque tengo cuatro hijos, el más chico tiene 7 años y cada 4 años hay uno que va a ingresar a la facultad”, explicó, subrayando el esfuerzo de largo plazo que venían haciendo. Por eso, agregó, “veníamos ahorrando y juntando plata para tener algo para comprar un departamento en Posadas”.

El retiro del banco y la suma sustraída
En ese marco, detalló que el viernes anterior a las elecciones decidió retirar del banco el dinero ahorrado para tenerlo a mano y avanzar con esa inversión inmobiliaria, por lo que el efectivo estaba guardado en su dormitorio, dentro de la casa de San Javier. “De la elección retiré la plata del banco, unos días antes, el viernes anterior a las elecciones, y justo la tenía acá en mi dormitorio”, explicó.
La suma robada fue importante: alrededor de 12.000 dólares, discriminados en 10.000 dólares estadounidenses y 10.000 reales, equivalentes aproximadamente a 2.000 dólares adicionales. “Había 10.000 dólares y unos 10.000 reales, que son más o menos 2.000 dólares más”, detalló el diputado, dejando en claro el peso económico que implica para la familia la pérdida de ese ahorro.
Un robo selectivo que alimenta las sospechas
Lo que más sorprende y alimenta las sospechas es que, de acuerdo con el relato de Castro, los autores del robo no tocaron ningún otro objeto de valor que estaba al alcance de la mano. “No tocaron nada, hasta las Play de mis hijos, los televisores, las bicicletas, todo… no llevaron absolutamente nada, solo el dinero”, remarcó.
Ese detalle refuerza la idea de que quienes ingresaron sabían exactamente a qué iban, porque se dirigieron directamente al dormitorio, buscaron el lugar donde estaba la plata y se llevaron únicamente el efectivo, sin causar destrozos visibles ni desorden en otras partes de la casa y sin mostrar interés por otros bienes que también podrían haber sido robados con facilidad. “Vinieron directamente al dormitorio”, insistió, apuntando a una acción planificada y con información previa.

Un barrio histórico, cerrado y en apariencia tranquilo
En cuanto a la ubicación de la vivienda, Castro explicó que su casa se encuentra en la entrada de San Javier, en un área que forma parte de uno de los barrios más antiguos y conocidos del municipio. “Es ingresando a San Javier, en la entrada, en el barrio más conocido, más antiguo, uno de los más antiguos acá de San Javier, que es el barrio Elvira”, describió, y añadió que se trata de un barrio de viviendas del IProDHa, “el último barrio que se construyó acá en San Javier”.
Se trata, según describió, de un barrio prácticamente cerrado, donde frente a su domicilio hay campo y donde, además, a la vuelta de la manzana no hay calles de salida, por lo que el tránsito de vehículos y personas no es intenso. “El que entra al barrio es porque es alguien del barrio”, resumió, lo que hace todavía más fuerte la sensación de que los ladrones no eran desconocidos absolutos para el entorno.
Una seguidilla de robos que encendió la alarma vecinal
Lejos de la idea de un entorno completamente seguro, Castro reconoció que en este último tiempo se viene registrando un incremento de robos en la zona, incluso dentro del mismo barrio. “Últimamente sí, está habiendo muchísimo robo. Es más, en el barrio hubo varios robos”, señaló, explicando que esa situación los llevó a organizarse.
“Por eso armamos un grupo de vecinos y nos estamos comentando cuando hay justamente estos movimientos raros. Varios vecinos pusieron cámaras”, contó, describiendo cómo la comunidad de San Javier intenta fortalecer sus propias herramientas de prevención frente a la inseguridad.
Cámaras postergadas, corte de luz y una oportunidad aprovechada
El propio Castro admitió que llevaba tiempo evaluando la compra de cámaras para su casa, pero que venía postergando la decisión porque dudaba sobre el tipo de equipo a adquirir. “Yo siempre estuve ahí, siempre analizando, iba a comprar la cámara y siempre estaba en duda: compro esta, compro la otra, con batería, sin batería, que tenga panel solar, visor nocturno, y nunca me definía”, relató.
También comentó que pensaba consultar a su hermano, que se dedica justamente a la instalación de cámaras, para terminar de decidirse, pero esa consulta nunca se concretó. “Nunca tomé la decisión y, bueno, si no hubiese tenido las cámaras dentro de mi casa también…”, se lamentó.
Como si fuera poco, en el momento del robo se produjo un corte de luz en la zona. “Justo a esa hora ayer también hubo un corte de luz. Acá en la zona no había luz, así que tal vez si tenía la cámara no funcionara porque no tenía luz también”, reflexionó, marcando cómo una combinación de factores terminó jugando a favor de los delincuentes.
El impacto emocional en la familia y el miedo de los más chicos
Más allá del impacto económico por la pérdida de los ahorros, el diputado hizo hincapié en la dimensión emocional y humana del hecho. “A mí lo que más me molesta es esa cuestión, que te violen el domicilio”, expresó, y enseguida puso el foco en cómo lo vivieron sus hijos. “A la noche, mis nenitos, los dos más chicos, tienen 7 y 11, estaban con miedo y vinieron a dormir con nosotros porque tenían miedo que vuelvan los ladrones”, relató.
En ese sentido, diferenció claramente entre el daño material y el psicológico. “Lo económico va y viene, las cuestiones materiales sabemos que podés tener como no, pero lo más grave es eso, la inseguridad que te genera”, subrayó, dejando en claro que el golpe más profundo tiene que ver con la pérdida de tranquilidad dentro de la propia casa.
La hija mayor, ausente por azar y presente en la preocupación
Dentro de ese panorama, hubo un dato que el diputado consideró como un verdadero alivio en medio del drama, ya que su hija mayor, quien será la primera en ir a estudiar el año que viene, no estaba en la casa al momento del robo. “Justo ayer la nena más grande, que es la que se va el año que viene a estudiar, no estaba en la casa. Siempre ella queda los domingos”, narró.
Habitualmente, explicó, ella regresa tarde y se queda durmiendo en la vivienda familiar, pero esta vez había decidido no volver esa noche. “Por suerte no estaba ella cuando ingresaron los malhechores”, remarcó, al destacar que uno nunca sabe en qué situación puede terminar un episodio de este tipo si un miembro de la familia se cruza con los delincuentes dentro de la vivienda.

Sospechas sobre un entorno que conoce la rutina familiar
Todas estas circunstancias, sumadas a la precisión con la que actuaron los delincuentes, fortalecen la hipótesis de que se trató de personas con un conocimiento claro de los movimientos de la familia y de la existencia del dinero en efectivo. “Eso es lo que me dice la policía, tiene que ser alguien cercano, alguien que conozca el movimiento”, señaló Castro.
Luego amplió esa idea al describir el ritmo cotidiano de su hogar: “Yo siempre estoy recibiendo gente en mi casa, siempre hago trámites acá, la gente entra, sale, tengo cuatro hijos que los amigos entran y salen también todo el tiempo”, dijo, y completó: “Rompe esta tranquilidad que hasta ahora tenía de recibir a muchas personas… a uno le cambia una situación como esta”.
También mencionó que quienes planificaron el robo conocían bien los horarios de la familia. “Justo los domingos saben que vos de madrugada te vas a Oberá, que tu señora después se va a lo de tus padres, que tenés una rutina, gente que te analiza y te estudia”, advirtió, reforzando la sospecha de que los ladrones no actuaron al azar, sino sobre la base de un seguimiento previo.
Investigación en marcha y organización comunitaria
Mientras tanto, la policía de San Javier continúa trabajando sobre diferentes pistas, entre ellas el análisis de las cámaras de seguridad de vecinos del barrio y el relevamiento de movimientos sospechosos en el horario estimado del robo, que habría ocurrido entre las 10 y las 13 horas del domingo.
El propio Castro destacó que las fuerzas de seguridad están mirando las filmaciones de algunos vecinos porque “hay gente sospechosa que anduvo en ese horario” y que el barrio, al ser cerrado, permite acotar el foco de la investigación.
Así, el mensaje que deja el testimonio de Cristian Castro combina bronca, preocupación y un llamado a la organización vecinal, porque expresa la indignación por la violación de su intimidad y la de su familia, la inquietud por el aumento de los robos en San Javier y el impacto que esto tiene en la vida cotidiana de los vecinos, y al mismo tiempo la convicción de que es necesario fortalecer las redes comunitarias, mejorar las medidas de prevención y acompañar el trabajo policial para intentar que hechos como este no se repitan.
Más allá de que el protagonista sea un diputado provincial, la historia refleja la realidad de muchas familias misioneras que ven cómo la inseguridad se mete en sus casas y se lleva no solo bienes materiales, sino también algo mucho más valioso: la tranquilidad de sentirse seguros en su propio hogar.
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