Bolivia inauguró una nueva etapa política con la asunción de Rodrigo Paz Pereira, quien este sábado se convirtió oficialmente en presidente tras imponerse en el histórico balotaje de octubre. La ceremonia, celebrada en la plaza Murillo de La Paz, estuvo marcada por la lluvia y por la presencia de destacados mandatarios regionales, entre ellos Santiago Peña (Paraguay), Yamandú Orsi (Uruguay), Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y Gabriel Boric (Chile).
El flamante mandatario, visiblemente emocionado, agradeció la asistencia internacional y calificó la lluvia como “una bendición de la Pachamama que limpia y renueva”. En su primer discurso, lanzó un mensaje claro: “Bolivia vuelve al mundo y el mundo vuelve a Bolivia. Nunca más un país aislado ni sometido a ideologías fracasadas”.

Un nuevo rumbo económico y político
Paz anunció el comienzo de un ciclo orientado al “capitalismo para todos”, con políticas centradas en el impulso al crédito para emprendedores, reducción de aranceles a la tecnología y medidas para fomentar la inversión extranjera. En ese marco, se comprometió a priorizar la generación de empleo y la defensa de la propiedad privada.
Antes de asumir, el presidente electo viajó a Estados Unidos, donde mantuvo reuniones con organismos multilaterales y el secretario de Estado Marco Rubio, asegurando el envío de combustibles y el ingreso de dólares al país. Desde su equipo, calificaron ese encuentro como “el inicio de una nueva etapa en la relación bilateral con Washington”.

Críticas y promesas en su primer discurso
Con tono firme, Paz no eludió críticas al gobierno saliente. “Nos dejan un país quebrado, dividido y endeudado moral y materialmente. Es la peor crisis de las últimas cuatro décadas”, advirtió. Señaló que la deuda externa asciende a 40.000 millones de dólares y acusó a sus antecesores de “haber traicionado al pueblo boliviano”.
El mandatario también lanzó una fuerte interpelación a los expresidentes: “Evo, ¿dónde está el litio? Arce, ¿dónde está el gas?”.
Finalmente, definió su rol con una frase que sintetizó el espíritu de su gobierno: “Este lugar no es de poder, sino de servicio. No nos han entregado un trono, sino una tarea”.
Con un tono esperanzador, Paz cerró su discurso prometiendo “libertad, responsabilidad y respeto a la ley para todos los bolivianos”, dando inicio a un nuevo capítulo en la historia política del país.




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