Más de 2.000 familias de productores rurales de Misiones ya lograron acceder a una vivienda digna dentro de sus propias chacras gracias al Programa de Viviendas Rurales que ejecuta el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA), una política habitacional diseñada para fortalecer el arraigo rural, mejorar la calidad de vida de los colonos y acompañar el desarrollo productivo en el interior provincial.
La iniciativa continúa mostrando avances concretos en distintas localidades misioneras. Uno de los casos más destacados se registra en Campo Grande, donde recientemente se completó una nueva etapa constructiva que elevó a 71 el número total de viviendas rurales ejecutadas y actualmente habitadas por familias productoras del municipio.

Campo Grande suma 71 viviendas rurales habitadas
La última vivienda finalizada corresponde a la familia integrada por Miriam Isabel Machado y Rubén Patiño, productores que residen en el paraje El Torto, sobre la Ruta Provincial N.º 8, a la altura del kilómetro 22.
La concreción de esta casa representa mucho más que una mejora edilicia. Significa la consolidación de un proyecto de vida vinculado a la producción rural y la permanencia en la chacra familiar.
Con la finalización de la etapa XI del programa en Campo Grande, se completaron once tandas consecutivas de construcción, todas ya finalizadas y ocupadas por sus beneficiarios.
Un modelo que promueve el trabajo familiar
Una de las características distintivas del Programa de Viviendas Rurales es la participación activa de las familias durante el proceso constructivo. En el caso de los Patiño, la vivienda fue levantada mediante un trabajo conjunto entre el municipio, el IPRODHA y la propia familia.
Carlos Emanuel Patiño, hijo mayor del matrimonio, colaboró directamente en la construcción aprovechando su oficio de carpintero y trabajando junto a los albañiles que participaron de la obra.
Mientras tanto, Elisandro Nicolás, el hijo menor, asumió junto a su padre la responsabilidad de sostener las tareas productivas de la chacra para garantizar la continuidad del trabajo familiar durante la ejecución de la vivienda.

Más de 30 años produciendo en la chacra
La familia vive desde hace más de tres décadas en el ámbito rural y desarrolla diversas actividades productivas que constituyen su principal sustento económico.
Entre los cultivos que producen se encuentran yerba mate, maíz, mandioca, poroto, ananá, banana, sandía, melón y zapallo, productos destinados tanto al consumo familiar como a la comercialización local.
Además, mantienen actividades vinculadas a la cría de animales de granja, especialmente pollos y lechones, que complementan la economía doméstica y fortalecen la autosustentabilidad del establecimiento.
El cambio de una casa de madera a una vivienda de material
Para Miriam Machado, la nueva vivienda representa una transformación profunda en la vida cotidiana de la familia. Hasta hace pocos meses habitaban una pequeña casa de madera ubicada junto al lugar donde hoy se levanta la nueva construcción.
Según explicó, la diferencia entre ambas estructuras resulta significativa tanto en comodidad como en calidad de vida. La beneficiaria destacó especialmente las mejoras vinculadas a la infraestructura y los servicios, además de los trabajos realizados para optimizar el acceso al inmueble.
La antigua vivienda todavía permanece en pie, aunque la familia ya inició su proceso de desarme con la intención de reutilizar parte de la estructura para futuros proyectos dentro de la chacra.
Un programa que fortalece el arraigo rural
La política habitacional rural desarrollada por el IPRODHA busca evitar el desarraigo de las familias productoras y generar condiciones para que continúen desarrollando sus actividades económicas en el interior provincial.
La construcción de viviendas dentro de las propias chacras permite a los colonos mejorar sus condiciones habitacionales sin abandonar sus unidades productivas, favoreciendo la continuidad de la actividad agrícola y ganadera.
Este enfoque combina desarrollo social, fortalecimiento productivo y planificación territorial, transformándose en una herramienta estratégica para numerosas comunidades rurales de Misiones.
Obras en distintos municipios de la provincia
Además de Campo Grande, el programa registra obras en diferentes niveles de avance en Comandante Andresito, San Antonio, San Vicente, El Soberbio, Puerto Esperanza y 25 de Mayo.
En varios de estos municipios ya existen viviendas terminadas y habitadas, mientras que otras continúan en ejecución o en etapas administrativas previas a su construcción.
Desde el organismo provincial adelantaron que el programa continuará desarrollándose mediante nuevas etapas de ejecución y futuras convocatorias, que se irán habilitando a medida que concluyan las obras actualmente en marcha.
Más viviendas para sostener la producción y mejorar la calidad de vida
La experiencia acumulada demuestra que el acceso a una vivienda adecuada impacta directamente en la calidad de vida de los productores rurales y en la capacidad de sostener sus emprendimientos productivos.
Con más de 2.000 familias beneficiadas en toda la provincia, el Programa de Viviendas Rurales se consolida como una de las principales herramientas destinadas a promover el arraigo, fortalecer la economía familiar agrícola y generar mejores condiciones habitacionales para quienes viven y trabajan en las colonias misioneras.



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