Al menos siete soldados murieron y 30 resultaron heridos, cuatro de ellos en estado grave, tras un ataque armado atribuido a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra una base del Ejército Nacional de Colombia ubicada en el municipio de Aguachica, en el departamento del Cesar, al noreste del país. El hecho ocurrió en las últimas horas y fue confirmado oficialmente este viernes por fuentes militares.
Según el reporte oficial, los atacantes utilizaron drones adaptados con explosivos improvisados, desde los cuales arrojaron artefactos explosivos no convencionales, conocidos como “tatucos”, de manera indiscriminada sobre las instalaciones militares. Desde el Ejército advirtieron que este tipo de acciones constituyen graves violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario (DIH), al poner en serio riesgo tanto a las tropas como a la población civil de la zona.
Tras el atentado, unidades de la Segunda División del Ejército reforzaron el despliegue operativo en la región, con el objetivo de neutralizar el accionar del ELN y garantizar la seguridad de las comunidades locales, en una zona históricamente afectada por el conflicto armado.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lamentó públicamente el ataque y anunció la compra inmediata de sistemas antidrones, reconociendo falencias en la capacidad de defensa frente a este tipo de amenazas. A través de sus redes sociales, el mandatario explicó que la adquisición se realizará mediante un mecanismo de urgencia para acelerar los procesos de contratación y evitar nuevos ataques de grupos armados ilegales.
En la misma línea, el comandante de las Fuerzas Militares, almirante Francisco Cubides, afirmó que se intensificarán las tareas de inteligencia y las operaciones militares, y sostuvo que el ELN “no demuestra ninguna voluntad de paz”. Además, acusó al grupo guerrillero de actuar con el único objetivo de sembrar terror, causar daño y amedrentar a la población, desligándose de cualquier motivación política legítima.
En paralelo, las autoridades informaron que en la ciudad de Popayán, en el departamento del Cauca, se logró frustrar un atentado de gran magnitud. Un vehículo cargado con explosivos fue detectado frente a una comisaría de Policía en el barrio Bolívar y desactivado a tiempo, evitando una explosión que, según estimaciones oficiales, habría destruido al menos cinco cuadras en una zona densamente poblada.
El recrudecimiento de estos ataques vuelve a encender las alarmas sobre la escalada de violencia armada en Colombia y la creciente utilización de tecnología bélica no convencional por parte de grupos ilegales, un desafío que las autoridades buscan enfrentar con nuevas estrategias de seguridad.



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