Según informaron medios locales y fuentes militares, un ataque atribuido a Israel impactó contra el vehículo en el que se trasladaban los comunicadores mientras realizaban tareas de cobertura en una región de alta conflictividad.
Las víctimas fueron identificadas como Al Shuaib, corresponsal del canal Al Manar; Fátima Fatuni, periodista de Al Mayadeen; y el hermano de esta última, quien trabajaba como camarógrafo.
El hecho generó una inmediata reacción del gobierno libanés. El presidente Joseph Aoun condenó con dureza el ataque y lo calificó como un “crimen manifiesto” contra civiles, subrayando que las víctimas se encontraban ejerciendo tareas informativas al momento del impacto.
“El ataque viola las normas más básicas del derecho internacional y del derecho internacional humanitario”, sostuvo el mandatario en un comunicado oficial, donde además remarcó que los periodistas están protegidos por tratados internacionales incluso en contextos de conflicto armado.
Desde la presidencia libanesa insistieron en que el episodio no puede considerarse daño colateral, sino una violación directa a los acuerdos que garantizan la seguridad de la prensa en escenarios bélicos.
Las muertes fueron confirmadas por los propios medios afectados, que indicaron que el ataque ocurrió mientras el equipo periodístico cubría los acontecimientos en el sur del país, una de las zonas más tensas en medio de la escalada regional.



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