La vicepresidenta electa del Partido Justicialista en Misiones, Stella Peso, defendió con firmeza la legitimidad del proceso electoral interno y rechazó cualquier cuestionamiento sobre los resultados. En declaraciones al programa “Arriba la radio”, por Radio Up, aseguró que la elección se desarrolló con total normalidad y con respaldo documental suficiente.
“Tenemos las actas firmadas mesa por mesa. No hay nada que objetar”, afirmó, al referirse a las versiones sobre posibles impugnaciones por parte de sectores opositores dentro del partido.
En ese sentido, remarcó que cada instancia del escrutinio fue debidamente certificada por representantes de todas las listas participantes, lo que garantiza la transparencia del proceso y el respeto por la voluntad de los afiliados.
Respaldo documental y control en cada mesa en Misiones
Peso explicó que el control electoral fue exhaustivo y que existen copias de las actas de cada mesa, firmadas por fiscales y autoridades partidarias.“Tenemos las fotocopias de las actas del escrutinio de cada mesa, firmadas por una persona de cada lista y en muchos casos también por un fiscal general”, detalló.
A partir de ese esquema de control cruzado, consideró que cualquier intento de impugnación carecería de sustento real. “¿Qué se puede objetar? Eso es así, clarísimo”, insistió.
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La voluntad del afiliado como eje central
La dirigente peronista puso el foco en la legitimidad política del resultado, más allá de los aspectos formales. En esa línea, sostuvo que lo que debe prevalecer es la decisión expresada por los afiliados en las urnas.
“Hay que respetar, como en cualquier elección general, la voluntad de la persona que vota”, planteó, marcando una postura firme frente a posibles cuestionamientos internos.
Para Peso, este proceso representa una oportunidad para recuperar la institucionalidad del partido luego de años de intervención y falta de conducción efectiva.
Triunfo contundente y clima interno
En cuanto a los resultados, destacó la amplia diferencia obtenida en algunas localidades, especialmente en Eldorado, donde la lista que integra se impuso con claridad. “76 a 24 por ciento”, expresó al describir el resultado en esa zona.
Sin embargo, más allá de la contundencia electoral, remarcó que el clima interno no estuvo marcado por la confrontación. Según indicó, durante la campaña y la jornada electoral hubo convivencia entre los distintos espacios.
“Nos cruzábamos todo el tiempo con compañeros de otras listas y nos saludábamos bien”, señaló, al tiempo que consideró necesario avanzar hacia una etapa de diálogo y construcción conjunta.

Expectativa por posibles planteos y confianza en el proceso
Consultada sobre la posibilidad de que sectores opositores presenten impugnaciones, Peso sostuvo que esperan definiciones, aunque se mostró confiada en la solidez del proceso. “Está todo muy ordenado. No escuché que haya habido desprolijidades que puedan fundamentar un reclamo”, afirmó.
En ese contexto, consideró que cualquier intento de cuestionamiento deberá enfrentar la evidencia concreta de las actas y el procedimiento electoral cumplido.
Reconstrucción del PJ con base en la legitimidad
Más allá de la discusión electoral, la vicepresidenta electa vinculó la validación del proceso con el desafío mayor de reconstruir el partido. “El PJ está abandonado y desarticulado”, señaló, y planteó la necesidad de ordenar la estructura interna, fortalecer la participación y recuperar la identidad política del espacio.
En ese sentido, consideró que el respaldo obtenido en las urnas constituye un punto de partida clave para avanzar en esa reconstrucción.
Apertura al diálogo y unidad partidaria
Finalmente, Peso dejó abierta la puerta a un proceso de unidad dentro del justicialismo misionero, basado en el reconocimiento de los resultados y el trabajo sobre coincidencias. “Somos compañeros. Tendremos diferencias, pero también coincidencias. Hay que sentarse y trabajar sobre eso”, expresó.
La dirigente planteó que el desafío no termina en la elección, sino que comienza una nueva etapa donde la legitimidad electoral deberá traducirse en conducción política y organización partidaria.



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