Este jueves por la tarde la Jefatura de la Policía de Misiones confirmó que pasó a disponibilidad -de forma preventiva- al sargento ayudante Carlos D., sospechoso de abuso sexual y de integrar una posible red de trata en San Ignacio. La medida se concretó más de una semana después de que una joven de 18 años denunciara que fue drogada y sometida en el camping La Familia en esa localidad, donde identificó al agente señalado.
Como viene informando Radio Up, la denuncia se realizó el 27 de octubre en la Comisaría de la Mujer de San Ignacio. Si bien desde la fuerza provincial recalcan que desde entonces se activaron los protocolos de atención integral y asistencia psicológica y médica, la familia de la joven acusó lo contrario: “Pasó más de una semana y no tenemos asistencia ni protección. Mi hija está con miedo, con pesadillas. Vivimos atormentados, y encima vienen vehículos a mi casa a amedrentarnos”, contó Claudio Benitez, su padre, a este medio.

Siguiendo lo que comunicaron desde la Jefatura, en el caso intervino la Dirección de Asuntos Internos. Por otro lado, se dio intervención a la autoridad judicial competente, que instruyó la realización de las pericias médicas -que confirmaron abuso en la joven- y la recolección de los elementos de prueba necesarios para el avance de la investigación que está a cargo del Juzgado de Instrucción Dos de Jardín América.
Se trata de la primera medida concreta, conocida públicamente desde que se supo del hecho que mantiene en vilo a la localidad de San Ignacio, a la provincia y al país.
Rompió el silencio la sobreviviente de abuso y posible trata de San Ignacio
La chica fue rescatada por su padre policía, Claudio Benítez, y por una comitiva de agentes de San Ignacio. El caso despertó un entramado de amenazas y sospechas, e incluso derivó en consecuencias administrativas para el personal que intervino. En particular para el comisario a cargo del operativo, quien habría sido amenazado por el intendente local Esteban Romero y trasladado a la ciudad de Eldorado: desde lo judicial, según señalaron familiares de la víctima a Radio Up, la causa no tiene detenidos.
Según contó la joven -cuya identidad se preserva por la sensibilidad del caso que se investiga en el Juzgado de Instrucción Dos de Jardín América- todo comenzó con un hombre que era pareja de una amiga suya. “Nos juntábamos a tomar en lo de una amiga y él siempre venía. Como no tenía con quién juntarse en el puerto a veces, me llamaba a mí. Le tomé confianza”, reconoció en una entrevista a un medio nacional.

Con el tiempo, esa confianza pasó a ser dependencia y el sospechoso intentó captarla con trabajos. “Le pedía plata, no todos los días pero a veces sí, hasta que llegó un punto en que era mucho dinero. Como yo no tenía la plata, me decía ‘tenés que hacer otras cosas para devolverme’ y me empezó a dar droga, cocaína para que venda”, contó la joven.
Así comenzó a vender pequeñas cantidades en su barrio para intentar saldar la deuda, confió. “Cuando ya estaba todo, le pagué la cuenta y me ofreció un trabajo en Loreto. Yo acepté, pero como me pagaban muy poco, me ofrecieron otro”, recordó. Fue entonces cuando el hombre volvió a contactarla. “Me mandó un remis y me pidió para hablar en el camping (La Familia). Me ofreció el trabajo y yo le dije que tenía que pensar”.

La joven puso límites y recalcó que deseaba irse del lugar; decidió regresar a Loreto por sus propios medios, pero el sujeto insistió en llevarla. “Me ofreció acercarme, le dije que no, que yo podía. ‘Es muy lejos’, decía, así que subimos al auto y empezamos a tomar. Él daba vueltas, volvimos al mismo lugar y empecé a marearme”, recordó.
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