La pérdida de días de clases en Argentina se consolida como uno de los principales problemas del sistema educativo. Según advirtió Luz Martorelli, analista política del Observatorio Argentinos por la Educación, el país pierde en promedio 30 días de escolaridad por año, lo que representa un impacto acumulativo crítico en el aprendizaje.
“En Argentina se pierde alrededor de un mes de clases al año”, sostuvo en el programa “Realidad Mixta” por Radio Up, al presentar los resultados de un estudio que encendió señales de alarma en el ámbito educativo.
La gravedad del dato se potencia cuando se lo proyecta a largo plazo: ese tiempo perdido equivale a “un año completo de escolarización primaria”, lo que refleja una erosión sostenida en la trayectoria educativa de los estudiantes.

El tiempo escolar, un factor clave para el aprendizaje
Martorelli remarcó que el tiempo en la escuela es un componente esencial del proceso educativo y que su pérdida no puede ser compensada. “El tiempo en la escuela no se recupera”, enfatizó, al tiempo que subrayó el rol social y cultural de la institución educativa.
En ese sentido, explicó que la continuidad pedagógica es determinante para el aprendizaje: asistir regularmente a clases es la base sobre la cual se construyen los conocimientos. “El aprendizaje se da de manera continua y sistemática”, afirmó.
La advertencia pone el foco no solo en la cantidad de días perdidos, sino en el impacto estructural que esto genera en el desarrollo educativo, especialmente en niveles obligatorios como la primaria y la secundaria.
Ausentismo en aumento y un fenómeno extendido
El informe también revela un crecimiento sostenido en los niveles de inasistencia. Entre 2022 y 2024, el porcentaje de tiempo perdido en la escuela pasó del 44% al 51%, un incremento significativo que se replica en todas las provincias del país.
Martorelli aclaró que los datos provienen de registros autoreportados por las propias instituciones educativas, lo que implica que el problema podría ser incluso mayor debido a la falta de un sistema nominalizado y sistemático que mida con precisión las ausencias. “Son datos escasos, es decir, son el piso sobre el cual sabemos que pueden aumentar los números”, explicó.

Múltiples causas detrás de la pérdida de clases
El fenómeno no responde a una única causa, sino a una combinación de factores. Entre ellos, se mencionan la ausencia de docentes, problemas de infraestructura escolar y también el desinterés o falta de motivación de algunos estudiantes.
“Los motivos son diversos”, indicó Martorelli, al señalar que en muchos casos las escuelas no están en condiciones óptimas para albergar a los alumnos ni garantizar el desarrollo pleno de las actividades educativas.
Esta complejidad obliga a pensar el problema desde una perspectiva integral, que involucre tanto a las políticas públicas como a la comunidad educativa en su conjunto.
“Argentina a la escuela”: una campaña para visibilizar el problema
Frente a este escenario, el Observatorio lanzó la campaña “Argentina a la escuela”, una iniciativa que busca generar conciencia social sobre la importancia del tiempo escolar y movilizar a distintos actores.
“El objetivo es hacer visible un problema que estamos detectando”, explicó Martorelli, al invitar a ciudadanos, familias, estudiantes y gobiernos a sumarse a la propuesta.
La campaña propone una participación activa en redes sociales, con el fin de instalar el tema en la agenda pública y reforzar el valor de la escuela como espacio de formación y oportunidad.

El desafío de recuperar la continuidad educativa
El diagnóstico planteado por el Observatorio abre un debate de fondo sobre la calidad y la equidad del sistema educativo argentino. La pérdida sostenida de días de clases no solo afecta los aprendizajes, sino que amplía las brechas existentes entre distintos sectores sociales.
Martorelli insistió en que la solución requiere un compromiso colectivo: “La responsabilidad es de todos”, afirmó, al incluir en ese desafío tanto al Estado como a la sociedad en su conjunto.
En un contexto donde la educación es obligatoria, el dato de un mes perdido por año expone una contradicción estructural que interpela al sistema en su totalidad. La recuperación del tiempo escolar aparece, así, como una condición indispensable para garantizar el derecho a aprender.



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