La dinámica de los salarios registrados en Argentina volvió a encender señales de alerta. Según datos del INDEC, en marzo los ingresos formales crecieron un 3% nominal frente a una inflación del 3,4%, lo que implicó una nueva caída del poder adquisitivo. Con este resultado, los haberes acumulan siete meses consecutivos de retroceso en términos reales, profundizando un deterioro que ya alcanza el 4,67% desde el último cuatrimestre de 2025.
El escenario refleja con claridad el impacto de una inflación persistente que continúa erosionando los ingresos, especialmente en el sector privado. Mientras tanto, el leve repunte del salario estatal no logra revertir la tendencia general.
El sector público amortigua, pero no revierte la caída
Durante marzo, el principal impulso provino de los salarios del sector público, que registraron una suba nominal del 5%. Dentro de este segmento, los haberes nacionales lideraron con un incremento del 5,8%, seguidos por los provinciales con un 4,7%.
En términos reales, esto se tradujo en una recuperación del 1,61% del poder adquisitivo estatal en el mes. Sin embargo, la mejora resulta insuficiente frente al arrastre negativo: en los últimos siete meses, los ingresos públicos aún acumulan una caída del 4,39%.
Si se amplía la mirada al período de gobierno de Javier Milei, el deterioro es aún más marcado. Los salarios estatales presentan una baja real del 17,03%, con diferencias significativas entre niveles: los nacionales cayeron un 35,8%, mientras que los provinciales retrocedieron un 9,2%.
Salarios privados: el eslabón más débil
El sector privado continúa mostrando mayor fragilidad frente a la inflación. En marzo, los salarios avanzaron apenas un 2,1% nominal, lo que derivó en una caída real del 1,28%.
Este desempeño consolida una tendencia negativa sostenida: en los últimos siete meses, los trabajadores formales del sector privado acumulan una pérdida del 4,8% en su poder de compra.
El economista jefe de EcoAnalytics, Santiago Casas, explicó que “la combinación de estancamiento en los sectores vinculados a la demanda interna y una inflación todavía elevada hizo que el salario real del sector privado registrado acumule siete meses consecutivos de caída”. La advertencia apunta a una economía donde la recuperación no logra consolidarse en los sectores que generan mayor empleo.

Impacto en el empleo y la estructura productiva
El deterioro salarial no es un fenómeno aislado. Está directamente vinculado con la caída de la actividad económica y la contracción del entramado productivo. Desde la asunción del actual gobierno, se registró la pérdida de 24.437 unidades empleadoras, equivalente a una caída del 4,8%.
En paralelo, el empleo muestra signos de estancamiento. Durante febrero, el sector privado apenas generó 965 nuevos puestos, lo que representa un incremento marginal del 0,02%. El crecimiento más significativo se observó en el empleo público, con 8.336 nuevos puestos, mientras que el trabajo en casas particulares sumó 1.651 empleos.
Este contexto evidencia un mercado laboral con bajo dinamismo y creciente precarización, donde la mejora salarial depende cada vez más de decisiones estatales y menos de la expansión del sector privado.
Paritarias y expectativas: señales de leve estabilización
En abril, las paritarias mostraron un incremento promedio del 2,5%, ligeramente por debajo del 2,6% de inflación estimada para ese mes. De confirmarse esta tendencia, podría marcarse un punto de inflexión tras siete meses de caídas reales, aunque sin una recuperación significativa.
Consultoras privadas destacan que la relajación de la pauta salarial oficial permitió elevar el promedio anual de acuerdos al 38,8%, el nivel más alto desde 2024 y unos 10 puntos por encima del promedio de 2025.
Sin embargo, las proyecciones hacia adelante se mantienen cautelosas. La consultora ACM anticipa una recuperación gradual del salario real cercana al 0,5% en 2026, aunque advierte sobre riesgos clave como la falta de reactivación económica y posibles tensiones inflacionarias.
Perspectivas: un escenario condicionado
El economista Nadin Argañaraz puso el foco en el arrastre estadístico que deja marzo. Según su análisis, si las condiciones actuales se mantuvieran, los salarios reales en 2026 mostrarían caídas del 3,9% en el sector privado, del 5,2% en el empleo público nacional y del 1,8% en el provincial.
El panorama, entonces, sigue marcado por una recuperación frágil y heterogénea, donde la evolución del poder adquisitivo dependerá de dos variables centrales: la capacidad de desacelerar la inflación y la reactivación de los sectores productivos intensivos en empleo.
Mientras tanto, los datos de marzo consolidan una tendencia preocupante: en Argentina, el salario sigue corriendo desde atrás frente a los precios, y la recomposición del ingreso continúa siendo uno de los principales desafíos económicos y sociales del presente.
El Gobierno mantuvo el superávit fiscal en abril y acumuló un saldo positivo de 0,2% del PIBhttps://t.co/J99D4PjbEX pic.twitter.com/bmVKHLEQ21
— Radio Up 95.5 (@radioup955) May 18, 2026



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