El pastor Miguel Benítez explicó en Arriba la Radio por Radio Up cómo funciona el método integral de la Fundación Reto a la Vida en Misiones. El proceso incluye tres etapas, el programa 33:3 para el seguimiento, la desconexión digital como parte de la terapia, y el trabajo sobre la soledad y los vínculos rotos. “Nadie tiene que morir siendo adicto”, afirmó.
Reto a la Vida aplica un modelo integral que abarca tres momentos clave: desintoxicación, rehabilitación y reinserción social. “El proceso empieza cuando la persona acepta que tiene un problema. A partir de ahí trabajamos para limpiar el cuerpo, sanar el corazón y finalmente reinsertar a la persona en la sociedad”, explicó Benítez.
La primera etapa es médica y física, destinada a superar la abstinencia y estabilizar el organismo. La segunda se centra en la reconstrucción emocional y espiritual, con dinámicas de grupo, lectura bíblica y talleres ocupacionales. La tercera etapa, la reinserción, busca que la persona recupere vínculos familiares y pueda sostener una vida laboral y social activa.

El programa 33:3 y el acompañamiento después del alta en Misiones
Una vez que las personas egresan del centro, comienza el seguimiento a través del programa 33:3, impulsado desde la Iglesia Cristiana El Faro (que pertenece a Reto Misiones) junto al Consejo de Pastores y el Ministerio de Adicciones. “Es un sistema que nos permite mantener contacto con quienes ya salieron. Hacemos llamadas, reuniones semanales, encuentros por WhatsApp. Si alguien se levanta un día con ganas de consumir, sabe que puede llamar y va a tener a alguien del otro lado”, contó Benítez.
“Las recaídas no empiezan con algo grande, sino con cosas pequeñas. Por eso el acompañamiento es fundamental. El programa 33:3 garantiza que la persona no esté sola cuando vuelve al mundo real”, agregó.

Soledad, familia y la necesidad de vínculos
El pastor insistió en que el origen de la mayoría de las adicciones está en la soledad. “Estamos rodeados de personas, pero nos sentimos solos igual. Muchos llegan porque fueron abandonados, rechazados o porque no se sienten amados. El vacío emocional abre la puerta al consumo”, dijo.
En ese sentido, destacó que el objetivo de Reto es reconstruir los lazos familiares. “La familia es la primera trinchera de prevención. Si fortalecemos el hogar, evitamos que los chicos busquen refugio en las drogas. Hay que volver a hablar, a escucharse, a compartir el tiempo”, expresó. “La mejor prevención está en casa. La familia no la cuidan otros, la cuidamos nosotros”, enfatizó Benítez.

Sin celulares y con nuevas rutinas en MIsiones
El pastor también explicó por qué no se permite el uso de celulares durante la internación. “Es una norma de convivencia. Necesitan desconectarse del ruido exterior y enfocarse en ellos mismos. Muchas adicciones también vienen del uso excesivo de pantallas, de la comparación y del vacío que eso deja”, dijo.
Durante el tratamiento, los internos asumen rutinas laborales, espirituales y comunitarias que los ayudan a reconstruir hábitos. “El trabajo dignifica, da estructura, y cuando se combina con amor y fe, produce milagros”, afirmó.
“Nadie tiene que morir siendo adicto”
En su mensaje final, Benítez sostuvo: “Hay esperanza. Nadie tiene que morir siendo adicto. Vimos miles de milagros, vimos a personas levantarse cuando nadie creía en ellas. Con voluntad, amor y acompañamiento, se puede”.
Y cerró con una reflexión: “El hogar viene de la palabra fuego. Y ese fuego, el del amor y la unidad, hay que mantenerlo encendido dentro de cada casa. Esa es la verdadera prevención”.



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