La implementación de los programas de retiro voluntario en organismos nacionales comenzó a generar efectos concretos en distintas dependencias del Estado. En el caso del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el proceso ya provocó la salida de decenas de trabajadores en Misiones, situación que encendió las alarmas entre los empleados y referentes del sector agropecuario por el impacto que podría tener sobre la investigación, la extensión rural y la asistencia técnica a productores.
En diálogo con Radio Up, la secretaria general de la Asociación del Personal del INTA (APINTA), Silvina Fariza, describió un panorama de fuerte incertidumbre dentro del organismo y aseguró que el ajuste impulsado por el Gobierno nacional no concluirá con los retiros voluntarios, sino que forma parte de una reestructuración más amplia que amenaza con modificar profundamente el funcionamiento de la institución.
43 trabajadores dejaron el INTA en Misiones
Fariza explicó que la provincia cuenta con dos estaciones experimentales, ubicadas en Cerro Azul y Montecarlo, además de más de 17 agencias de extensión distribuidas en distintos puntos del territorio misionero.
Según detalló, el programa de retiros voluntarios alcanzó a 43 trabajadores, entre ellos profesionales, técnicos, personal de apoyo y cargos jerárquicos.
La dirigente sindical reveló además que uno de los casos más significativos fue el del propio director del Centro Regional Misiones, quien también decidió adherirse al programa.
“Cuando hablamos de esas 43 personas estamos hablando de profesionales, técnicos, personal de apoyo y también cargos jerárquicos. Incluso el director regional se acogió al retiro voluntario”, señaló.

Un organismo sin reemplazos y con estructuras debilitadas
Tras la salida de los trabajadores, el organismo quedó bajo una conducción provisoria encabezada por el director de la Estación Experimental de Cerro Azul.
Sin embargo, Fariza sostuvo que la situación administrativa se encuentra atravesada por dificultades operativas debido a que todavía no fueron completados algunos procesos de designación y validación institucional.
La referente gremial aseguró que la reducción de personal forma parte de un plan que comenzó a delinearse a principios de 2024 y que contempla modificaciones estructurales de gran alcance.
La preocupación por el cierre de agencias y centros regionales
Uno de los puntos que más inquieta a los trabajadores es la posible eliminación de los centros regionales y el cierre de numerosas agencias de extensión rural, espacios considerados estratégicos para el acompañamiento técnico de pequeños y medianos productores.
Fariza recordó que el entonces presidente del organismo presentó un proyecto de reorganización que contemplaba una reducción significativa de personal a nivel nacional, además de una concentración de estructuras.
“El ajuste no termina con los retiros voluntarios. El plan incluía una reducción de personal, una sola experimental por provincia, el cierre de centros regionales y el cierre de agencias de extensión”, afirmó.
La dirigente consideró que el proceso continúa avanzando y que el escenario podría agravarse durante los próximos meses.
El impacto directo sobre los productores misioneros
Para APINTA, las consecuencias de la reducción de personal no se limitan a los trabajadores del organismo, sino que alcanzan directamente al sistema productivo provincial.
Fariza advirtió que algunas agencias podrían quedar funcionando con un único técnico, una situación que calificó como “prácticamente insostenible” debido a la extensión territorial y a la cantidad de productores que dependen del acompañamiento estatal.
“Hay agencias que van a quedar con una sola persona. Es imposible cubrir adecuadamente el territorio y responder a las necesidades de los productores”, sostuvo.
La sindicalista destacó que el trabajo de extensión rural va mucho más allá de la asistencia técnica puntual.
Según explicó, los extensionistas construyen vínculos permanentes con los productores, acompañan procesos productivos y actúan como referencia ante problemas sanitarios, tecnológicos y comerciales.
“La relación entre el técnico y el productor muchas veces trasciende lo estrictamente productivo. Es un vínculo construido durante años y que ahora corre riesgo de desaparecer”, señaló.
Áreas estratégicas que quedaron prácticamente vacías
Fariza manifestó especial preocupación por la situación de varios programas de investigación considerados estratégicos para la economía provincial.
Entre ellos mencionó los sectores vinculados a frutales, mandioca y otras líneas productivas relevantes para Misiones, que perdieron especialistas con años de experiencia.
“Hay áreas que prácticamente quedaron con una sola persona o directamente sin los profesionales que lideraban esos trabajos. Son sectores fundamentales para la provincia”, indicó.
La dirigente remarcó que la formación de investigadores y técnicos demanda décadas de capacitación y experiencia acumulada, por lo que las vacantes generadas no pueden cubrirse de manera inmediata.

Presupuesto limitado y dificultades operativas
A la reducción de personal se suma otro problema que afecta al organismo: la falta de recursos presupuestarios.
Según denunció Fariza, actualmente los fondos que llegan a las estaciones experimentales apenas alcanzan para cubrir gastos básicos como energía eléctrica, agua, conectividad y seguridad.
Incluso afirmó que existen pagos que se realizan con retraso y que varias agencias enfrentan problemas de conectividad debido a cortes en el servicio de internet.
“Estamos trabajando con lo mínimo indispensable. Muchas facturas se pagan vencidas y hay agencias que tienen problemas de internet, algo que hoy resulta fundamental para cualquier tarea técnica o administrativa”, explicó.
Clima de incertidumbre y temor entre los trabajadores
La secretaria general de APINTA describió un escenario de fuerte preocupación interna y reconoció que la incertidumbre afecta el desarrollo cotidiano de las tareas.
Según sostuvo, muchos trabajadores están más concentrados en intentar comprender qué ocurrirá con el organismo que en sus propias funciones de investigación y extensión.
La situación también impacta en el ámbito gremial.
Fariza admitió que existe temor entre los empleados a participar de medidas de protesta o acciones colectivas debido al contexto de ajuste y reestructuración.
“Hay mucho miedo. Convocar asambleas o movilizaciones es cada vez más difícil porque los compañeros temen represalias o no saben qué puede ocurrir con sus puestos de trabajo”, expresó.
Críticas al silencio institucional
Durante la entrevista, la dirigente también cuestionó la escasa reacción de distintos actores políticos e institucionales frente al proceso de reestructuración.
Recordó que los consejos regionales del INTA históricamente contaron con la participación de representantes de gobiernos provinciales, municipios, universidades y entidades productivas, espacios que podrían verse afectados por los cambios proyectados.
“Los consejos regionales siempre tuvieron una amplia participación de distintos sectores. Hoy vemos una situación muy compleja y poca reacción frente a lo que está ocurriendo”, sostuvo.
Un futuro incierto para el organismo
Fariza concluyó que la preocupación central de los trabajadores pasa por el futuro del INTA y por la continuidad de una estructura que durante décadas desempeñó un rol fundamental en el desarrollo agropecuario argentino.
La dirigente consideró que el ajuste atraviesa áreas sensibles del Estado y advirtió que el organismo no está ajeno a esa dinámica.
Mientras continúan las salidas de personal y persisten las dudas sobre la reorganización institucional, en Misiones crece la inquietud por el impacto que estas decisiones podrían tener sobre la investigación agropecuaria, la transferencia tecnológica y la asistencia que reciben miles de productores en toda la provincia.
Crisis en el comercio de Misiones: Beigbeder advirtió por caída del consumo, salarios bajos y presión impositivahttps://t.co/PEFlcniFYd pic.twitter.com/frp3GQElW2
— Radio Up (@radioupar) June 23, 2026



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