En una jornada atravesada por fuertes cruces políticos y acusaciones de irregularidades, el oficialismo logró avanzar con el dictamen de la reforma laboral en el Senado y dejó el proyecto en condiciones de ser tratado en el recinto el viernes 27. La iniciativa, impulsada por el Gobierno de Javier Milei, es considerada una de las piezas centrales de su programa de transformación económica y apunta a modificar de manera estructural el régimen laboral argentino.
El plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda sesionó en el Senado de la Nación apenas horas después de que el texto ingresara formalmente a la Cámara Alta. El proyecto fue girado a las 8 de la mañana y al mediodía ya contaba con dictamen favorable, en un trámite que la oposición calificó de “acelerado” y “lleno de irregularidades”, mientras que el oficialismo lo defendió como un procedimiento “eficiente” y necesario para dar previsibilidad económica.
La Libertad Avanza consiguió el respaldo necesario luego de aceptar modificaciones introducidas en la Cámara de Diputados, entre ellas la eliminación del artículo 44, referido a las licencias por enfermedad. Esa concesión resultó clave para reunir las firmas y garantizar el tratamiento en el recinto la próxima semana.
Reforma laboral: cambios estructurales, impacto fiscal y debate por los derechos
Durante el debate, la titular del bloque oficialista, Patricia Bullrich, sostuvo que el oficialismo optaría por aprobar el texto corregido por Diputados para acelerar la sanción definitiva. Se mostró confiada en que el viernes próximo la reforma será convertida en ley y defendió el proyecto como una herramienta para modernizar el sistema laboral, promover relaciones laborales más libres y consolidar la baja del desempleo.
Según detallaron legisladores opositores, la norma modifica 18 leyes y deroga 11, lo que implica —a su entender— una reconfiguración integral del marco normativo. Desde el oficialismo, en cambio, argumentaron que la reforma busca reducir la litigiosidad, fomentar la contratación privada y estimular la inversión productiva.
El senador formoseño Francisco Paoltroni defendió la rapidez del trámite al señalar que el país necesita dejar atrás estructuras “vetustas” que —según expresó— obstaculizan el crecimiento económico. En la misma línea, aliados del oficialismo remarcaron la urgencia de avanzar en reformas estructurales.

Acusaciones de inconstitucionalidad y advertencias de judicialización
La oposición endureció su postura durante el plenario. El senador Jorge Capitanich cuestionó la conformación de las comisiones y denunció una “violación flagrante” del reglamento del Senado y del artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que consagra los derechos de los trabajadores. Además, sostuvo que la reforma no tendría impacto positivo en la generación de empleo y advirtió sobre consecuencias en las finanzas públicas de provincias y municipios.
Por su parte, Mariano Recalde criticó que el proyecto fuera tratado como un bloque único, sin debate detallado por cada legislación afectada. Según expresó, aún no se explicó con claridad qué artículos mejorarían concretamente la situación de los trabajadores.
Las tensiones incluyeron referencias a la crisis institucional de 2001 y al final anticipado del mandato de Fernando de la Rúa, en un cruce que elevó el tono político. Desde el PJ, hubo alusiones a un eventual “helicóptero”, en referencia histórica, lo que fue respondido por Bullrich con un fuerte rechazo a cualquier insinuación desestabilizadora.
La senadora Juliana Di Tullio advirtió sobre posibles vicios de inconstitucionalidad en la convocatoria a comisión y anticipó una eventual judicialización del proceso legislativo, mientras otros legisladores señalaron que el “apuro” podría derivar en futuras impugnaciones.

Viernes 27: sesión clave y definición política
Con el dictamen firmado, la reforma laboral quedó habilitada para su debate final en el Senado el viernes 27. Si el oficialismo consigue los votos necesarios, la norma quedará definitivamente sancionada y se convertirá en uno de los cambios más significativos en materia laboral de las últimas décadas en la Argentina.
El Gobierno sostiene que la ley contribuirá a reducir la informalidad, dinamizar el mercado de trabajo y fortalecer la competitividad económica. La oposición, en cambio, advierte sobre un eventual retroceso en derechos laborales, un aumento de la conflictividad social y un impacto desigual en las economías regionales.
La votación en el recinto no solo definirá el futuro inmediato del marco laboral argentino, sino que también marcará un nuevo capítulo en la disputa política entre el oficialismo y el peronismo, en un contexto de reformas profundas, tensión institucional y debate sobre el modelo de desarrollo del país.
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