En la antesala de la votación en general de la reforma laboral, prevista para la medianoche, el Gobierno nacional confirmó cambios de último momento que impactan tanto en sindicatos como en cámaras empresariales. Según fuentes del oficialismo, los aportes compulsivos continuarán vigentes, aunque con topes más bajos, y sin una fecha definida para que dejen de ser obligatorios.
La decisión se conoció tras varias horas de negociaciones y dudas dentro del sector dialoguista, que reclamó un tratamiento equitativo entre gremios y empresarios. Finalmente, el Ejecutivo aceptó mantener el sistema de aportes con límites reducidos, dejando sin efecto la propuesta inicial que fijaba su carácter voluntario a partir de 2028.

De acuerdo con versiones previas del dictamen, los aportes patronales a cámaras empresariales no podrían superar el 0,5% de las remuneraciones, mientras que las contribuciones a asociaciones sindicales tendrían un tope del 2%. Sin embargo, la principal modificación radica en que estos aportes seguirán siendo obligatorios, una decisión que el oficialismo justificó por la necesidad de sostener a sindicatos más pequeños y evitar su debilitamiento financiero.
Otro punto incorporado a último momento es el traspaso de la justicia laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, que se sumará como anexo dentro del proyecto. La medida había generado controversia en el debate parlamentario y se espera que sea formalizada durante la sesión en el recinto.

El tratamiento de la reforma laboral continúa en desarrollo y se prevé que la votación final se concrete a la medianoche, en una jornada marcada por negociaciones intensas y cambios sobre la hora que redefinieron el alcance de la iniciativa.



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