Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un escenario cada vez más complejo y cerca de la mitad ya evalúa reducir personal en los próximos meses, según un relevamiento del IAE Business School.
El dato surge de sumar a las firmas que “probablemente” achicarán su plantilla (31,1%) con aquellas que ya lo decidieron (18,5%), lo que arroja un total cercano al 50%, el nivel más alto registrado en los últimos años.
“El dato más relevante es el cambio en la dinámica del empleo. Muchas pymes dejaron de pensar en crecer y comenzaron a evaluar recortes, lo que refleja menor previsibilidad”, explicó el profesor Guillermo Fraile, a cargo del estudio.

En la misma línea, el informe indica que el 41,9% de las empresas ya redujo personal en los últimos seis meses, consolidando una tendencia negativa en el mercado laboral.
Las dificultades no se limitan al empleo. Más del 70% de las pymes asegura tener problemas para conseguir talento, lo que evidencia una combinación de factores que tensionan al sector.
A esto se suma una caída en la actividad: según datos de CAME, las ventas minoristas pyme retrocedieron 0,6% interanual en marzo y acumulan una baja del 3,6% en lo que va del año.
El deterioro también se refleja en el ánimo empresario. La proporción de quienes esperan una mejora en la economía cayó de casi 70% a poco más del 30% en un año, mientras crece la percepción de que la situación podría empeorar.

En este contexto, la presión impositiva aparece como la principal preocupación del sector, incluso por encima de la inflación. De hecho, tres de cada cuatro empresarios consideran prioritaria una reforma fiscal.
Las pymes, que explican cerca del 50% del empleo asalariado registrado en el país, enfrentan así un panorama marcado por la cautela, la incertidumbre y la falta de incentivos para invertir o contratar.



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