empleo
El poder adquisitivo y los sueldos bajos son hoy la principal preocupación de los argentinos. Así lo señaló Facundo Londero, politólogo de la consultora Zuban – Córdoba y Asociados, al presentar en el programa “Arriba la radio”(Radio Up) los primeros datos nacionales de la encuesta Domingo de Datos (DDD) correspondiente a febrero.
Según detalló, el 28% de los consultados ubicó en primer lugar la pérdida de poder adquisitivo y los salarios insuficientes. En segundo término aparece el empleo y el desempleo, con un 23%, mientras que la inflación volvió a escalar hasta el 17%, luego de haber retrocedido meses atrás al rango del 10 al 12%. La seguridad, en tanto, se mantiene como cuarta preocupación con el 12%.

La economía como eje transversal
Londero explicó que, más allá de la identificación ideológica o partidaria, el factor económico atraviesa a todos los segmentos sociales. “Lo que vemos que es transversal es la preocupación por el poder adquisitivo y los sueldos bajos”, sostuvo.
El análisis muestra diferencias por edad. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, el empleo se convierte en la principal inquietud, con casi un 35% de menciones. Este dato no es menor si se tiene en cuenta que ese segmento fue determinante en el triunfo electoral de Javier Milei.
El politólogo advirtió que la crisis laboral no solo impacta en términos de desempleo, sino también en las condiciones de trabajo. La necesidad de tener más de un empleo o extender las jornadas para llegar a fin de mes forma parte de la percepción juvenil.

El “veranito” en la imagen presidencial
Consultado sobre el impacto político de estas preocupaciones, Londero señaló que desde octubre la gestión de Javier Milei atraviesa un “veranito” en los indicadores de opinión pública. Pese a conflictos institucionales, reformas estructurales y episodios críticos, la imagen presidencial se mantuvo relativamente estable.
Sin embargo, advirtió que el inicio de marzo marca un punto de inflexión. Con el regreso pleno de la actividad económica y escolar, los indicadores sociales vuelven al centro del debate cotidiano. Allí, variables como inflación y poder adquisitivo pueden modificar el humor social.
“El gobierno nacional tiene que empezar a observar los indicadores sociales y económicos para ver si mejoran o decaen”, remarcó.

Miedo, bronca y voto “anti”
Otro aspecto central del análisis fue la dimensión emocional del electorado. Londero planteó que, tanto en Argentina como a nivel global, las sociedades reaccionan más frente a sentimientos negativos que a expectativas esperanzadoras.
El voto “anti”, el miedo a un regreso del kirchnerismo y la bronca acumulada aparecen como motores predominantes. En ese marco, sostuvo que el oficialismo ha logrado consolidar un núcleo duro de entre 30 y 35 puntos, amalgamando voto libertario y voto antiperonista.
El discurso presidencial, caracterizado por la confrontación y la defensa cerrada de la gestión, refuerza esa polarización. Según el politólogo, se profundiza una lógica de “mileísmo versus antimileísmo”, en un escenario donde la grieta adopta nuevas formas.

¿Hay margen de paciencia social?
Ante la pregunta sobre si la pérdida de ingresos puede generar un voto castigo automático, Londero consideró que aún existe margen de paciencia. El oficialismo conserva apoyo firme en sectores que priorizan el rechazo al peronismo por encima de la evaluación económica.
No obstante, el comportamiento futuro dependerá de la evolución de los indicadores sociales y económicos en los próximos meses.




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