Con más de 30 fórmulas en competencia, los comicios de 2026 se perfilan como uno de los procesos electorales más atomizados de la región, lo que anticipa un resultado abierto y una probable segunda vuelta, según estimaciones de medios internacionales.
El escenario electoral se da tras la destitución del expresidente José Jerí, quien estuvo apenas unos meses en el poder. Había asumido en octubre de 2025 y fue removido en febrero de este año en medio de denuncias por presuntas irregularidades y tráfico de influencias, en un caso conocido como “Chifagate”.
Tras su salida, asumió de manera interina José María Balcázar, quien se encuentra al frente del Ejecutivo hasta la asunción del nuevo mandatario el 28 de julio, fecha en la que se realizará el traspaso de mando.
La crisis política no es reciente. En la última década, Perú tuvo siete presidentes y ninguno logró completar su mandato, una señal del desgaste institucional que atraviesa el sistema político.
Entre los principales candidatos aparecen figuras conocidas como Keiko Fujimori, César Acuña, George Forsyth, Rafael López Aliaga y Vladimir Cerrón, entre otros postulantes que buscan llegar al Palacio de Gobierno.
La amplia oferta electoral refleja la fragmentación del sistema político, lo que dificulta que un candidato alcance el 50% de los votos en primera vuelta, según un informe del medio Newsweek Argentina.
Con altos niveles de inseguridad, denuncias de corrupción y una ciudadanía cada vez más escéptica, el próximo presidente tendrá como principal desafío no solo gobernar, sino también recuperar la credibilidad institucional y estabilizar el país.



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