Los médicos de cabecera del PAMI iniciaron un paro nacional por 72 horas en rechazo a la implementación de un nuevo esquema de pago capitado que fija en $2.100 mensuales el monto por afiliado atendido.
La medida fue impulsada por la APPAMIA, con el respaldo de la AMRA, y constituye el primer paso de un plan de lucha que podría profundizarse con un cese de actividades por tiempo indeterminado si no hay una revisión de la decisión oficial.
Hasta ahora, el sistema combinaba una cápita fija de $945 por paciente con el pago del 40% de las consultas realizadas. Sin embargo, el nuevo modelo elimina ese esquema mixto y establece un pago único mensual por cada afiliado, independientemente de la cantidad de consultas que realice.

Desde el sector médico aseguran que el cambio implica una reducción de ingresos cercana al 50%. Según explicaron, un profesional con unos 400 afiliados pasaría de percibir alrededor de $1.650.000 mensuales a unos $800.000, lo que consideran insuficiente para sostener un consultorio.
El delegado organizador de APPAMIA Córdoba, Atilio Rossi, detalló que para alcanzar un ingreso que cubra costos básicos, un médico debería atender cerca de mil jubilados, lo que equivaldría a más de 30 pacientes por día en jornadas completas. “Es imposible sostener esa carga sin afectar la calidad de atención”, advirtió.
En ese sentido, los profesionales alertaron sobre el impacto directo en los afiliados y denunciaron un proceso de “vaciamiento” del sistema. “Detrás de cada trámite hay un paciente que hoy no está siendo tenido en cuenta”, señalaron en un documento difundido.
Además del reclamo económico, cuestionaron el incremento de exigencias administrativas, que según indicaron ralentizan la atención y reducen el tiempo efectivo con los pacientes.

Durante las 72 horas de paro, los médicos informaron que se reprogramarán turnos y se priorizará la atención de pacientes con enfermedades crónicas o cuadros reagudizados. También aclararon que las derivaciones a especialistas se realizarán únicamente en consultas presenciales, mientras que las recetas se limitarán a ese mismo formato, con excepción de tratamientos crónicos.
La protesta incluye una movilización a la sede central de PAMI prevista para el miércoles y podría escalar si no se abre una instancia de negociación. Mientras tanto, crece la preocupación entre jubilados y pensionados por posibles demoras y dificultades en el acceso a la atención médica.



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