En medio del debate por los índices de pobreza infantil difundidos por UNICEF, el vicepresidente de Cáritas en la diócesis de Posadas y párroco de la Sagrada Familia, Alberto Barros, apuntó contra la dirigencia política y sostuvo que existe una creciente desconexión entre quienes gobiernan y la realidad que atraviesan los sectores más vulnerables.
En diálogo con Radio UP, el sacerdote fue consultado sobre el rol de la política frente a una realidad social marcada por la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades. En ese contexto, consideró que uno de los principales problemas de la Argentina es que gran parte de sus dirigentes terminan priorizando intereses personales o partidarios por encima de las necesidades de la población.
“Creo que tenemos un problema dirigencial que les cuesta conectar con la realidad de nuestro pueblo, sea oficialismo u oposición. Hay una dificultad para comprender la realidad de los más sufrientes”, afirmó.

Barros señaló que quienes ocupan posiciones de poder muchas veces no experimentan las dificultades cotidianas que enfrentan los sectores populares. Por ello, remarcó que comprender el sufrimiento ajeno es una condición indispensable para impulsar transformaciones reales.
“Si uno no se pone en el corazón del que sufre, no entiende. Y si no entiende, no busca soluciones”, expresó.
La pobreza infantil y la falta de expectativas
El referente de Cáritas también advirtió sobre las consecuencias que la pobreza genera en los niños y adolescentes. Según explicó, además de las carencias materiales, existe un fuerte deterioro de las expectativas de futuro.
“Lo normal pasa a ser la carencia, la dificultad, el desempleo de los padres, la falta de alimentos suficientes y las viviendas precarias. Todo eso le quita esperanza a los chicos”, sostuvo.
En ese sentido, alertó que la ausencia de perspectivas puede derivar en otras problemáticas sociales, como el consumo de drogas en edades cada vez más tempranas.
“La droga aparece muchas veces como una salida frente a la falta de esperanza y de expectativas. Muchos chicos se preguntan qué les espera mañana”, señaló.
Una “batalla cultural” basada en la solidaridad
Barros también se refirió al debate cultural y político que atraviesa al país. Consideró que la sociedad enfrenta una disputa de valores y cuestionó aquellas posturas que, según su visión, promueven el individualismo y la indiferencia frente al sufrimiento ajeno.
“La batalla cultural que nos plantean busca generar individualismo, egoísmo y despreocupación por el dolor del otro. Esa batalla no la podemos perder”, afirmó.
Para el sacerdote, la respuesta debe construirse desde la solidaridad, la comunidad y el compromiso colectivo. En esa línea, destacó que las raíces culturales argentinas y latinoamericanas mantienen una fuerte tradición humanista y solidaria.

“Desde abajo, desde los barrios, las familias, las escuelas, las iglesias y las organizaciones sociales pueden surgir respuestas concretas para acompañar a quienes más lo necesitan”, indicó.
El poder como servicio
Sobre el rol de quienes ejercen funciones públicas, Barros recordó las enseñanzas del papa Francisco y advirtió sobre los riesgos que representan el poder y el dinero cuando se convierten en fines en sí mismos.
“El poder debe ser servicio. Si se utiliza para el bienestar individual o para la acumulación de dinero, termina siendo una traición al pueblo”, sostuvo.
Asimismo, señaló que incluso quienes provienen de sectores humildes pueden verse tentados a olvidar sus orígenes una vez que alcanzan posiciones de influencia.
“El poder y el dinero son formas de idolatría cuando se convierten en el centro de la vida. Por eso es tan importante no perder de vista que la autoridad debe estar al servicio de los demás”, concluyó.



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