Lo que debía ser la máxima fiesta del fútbol guaraní terminó en una pesadilla. El Superclásico de Paraguay entre Olimpia y Cerro Porteño fue suspendido este domingo 19 de abril a los 29 minutos del primer tiempo, debido a una batalla campal en las gradas que dejó un saldo de al menos 16 heridos y escenas de pánico generalizado.
El árbitro del encuentro, Juan Gabriel Benítez, tomó la decisión de retirar a los equipos del campo tras el estallido de violencia en la Gradería Norte del Estadio Defensores del Chaco, sector asignado a la parcialidad del Ciclón de Barrio Obrero.

Gases lacrimógenos, balas de goma y pánico
El conflicto se originó por un violento enfrentamiento entre los fanáticos de Cerro Porteño y efectivos de la Policía Nacional, quienes respondieron con disparos de balas de goma y gases lacrimógenos para intentar contener los desmanes.
Ante la imposibilidad de respirar y la presión de la represión, cientos de hinchas azulgranas saltaron al campo de juego buscando refugio, mientras otros intentaban cruzar hacia el sector de Plateas. En ese punto, se produjo un intercambio de proyectiles con la parcialidad de Olimpia, aunque también se registraron gestos de solidaridad donde hinchas del «Decano» ayudaron a familias rivales a escapar del foco del conflicto.

Estado de salud de los heridos: Una embarazada afectada
Según reportó Cardinal Deportivo, los incidentes derivaron en el traslado de urgencia de varios afectados al Hospital Barrio Obrero. El parte médico inicial es preocupante:
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16 personas ingresadas con heridas de diversa gravedad.
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Una mujer con un embarazo de 35 semanas debió ser asistida por complicaciones tras la inhalación de gases lacrimógenos.
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Un joven de 20 años se encuentra bajo observación por una presunta herida de arma de fuego.

Consecuencias para la APF
La suspensión del partido a menos de media hora de iniciado deja ahora la pelota en el tejado de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Se espera que el Tribunal de Disciplina actúe de oficio ante la gravedad de los hechos, que incluyeron no solo la falla en el operativo de seguridad, sino también el cruce directo entre ambas parcialidades.
Por el momento, no hay una fecha tentativa para la reanudación del encuentro, mientras el fútbol paraguayo vuelve a quedar manchado por la violencia de las barras bravas y la respuesta policial.



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