Una tormenta invernal de gran magnitud impacta desde este fin de semana el noreste y el Atlántico medio de Estados Unidos, afectando a más de 50 millones de personas bajo distintos niveles de alerta meteorológica. El fenómeno, que comenzó a intensificarse entre el domingo y el lunes, fue provocado por el ingreso de aire ártico combinado con un sistema de baja presión, generando nevadas intensas, ráfagas superiores a los 80 km/h y temperaturas extremas, con consecuencias directas en el transporte, los servicios y la vida cotidiana.
Las advertencias alcanzan principalmente a los estados de Nueva York, Pensilvania, Massachusetts y Nueva Jersey, donde se prevén acumulaciones de nieve que podrían superar los 30 a 45 centímetros en algunas localidades.
Alerta por ventisca y acumulaciones récord
En la ciudad de Nueva York, las autoridades emitieron una alerta de ventisca por primera vez en casi una década, ante la combinación de nieve intensa y fuertes vientos que reducen la visibilidad a niveles críticos. Este tipo de advertencia se activa cuando las ráfagas y la precipitación generan condiciones peligrosas que pueden poner en riesgo a conductores y peatones.
El Servicio Meteorológico Nacional explicó que el fenómeno se desarrolla por la interacción de un frente frío proveniente del Ártico con aire húmedo del Atlántico, lo que potencia las precipitaciones en forma de nieve y genera un escenario de tormenta severa.

Transporte afectado y riesgo de cortes de energía
El impacto ya se siente en aeropuertos de la costa este, con miles de vuelos cancelados o reprogramados. Además, las autoridades advirtieron sobre posibles cortes de electricidad, caída de árboles y cierres preventivos de rutas y autopistas debido a la acumulación de hielo.
Los gobiernos estatales y municipales recomendaron evitar viajes no esenciales, abastecerse de insumos básicos y mantenerse informados a través de los canales oficiales.

¿Cuánto durará el temporal?
Los pronósticos indican que las condiciones más severas se mantendrán durante las próximas 24 a 48 horas, aunque el frío extremo podría prolongarse varios días más. Meteorólogos anticipan que, tras el paso del sistema principal, persistirán temperaturas bajo cero que podrían complicar las tareas de despeje.




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