La situación política y militar en Venezuela alcanzó este sábado un punto crítico luego de que Nicolás Maduro Guerra, diputado de la Asamblea Nacional e hijo del presidente venezolano, confirmara la captura de su padre, el mandatario Nicolás Maduro, y de la primera dama, Cilia Flores, en un operativo atribuido a fuerzas de los Estados Unidos.
Según el comunicado difundido por el propio legislador, conocido públicamente como “Nicolasito”, el hecho se produjo en el marco de lo que calificó como una “agresión militar colonial”, cuyo objetivo final —aseguró— sería el control de los recursos petroleros y minerales venezolanos.

Decreto y llamado a la confrontación armada
Maduro Guerra afirmó que, antes de ser detenido, el presidente firmó un decreto de conmoción exterior, mediante el cual ordenó el paso inmediato a la “lucha armada” en todo el territorio nacional. En ese contexto, el dirigente instó a todas las fuerzas sociales, políticas y populares a activar planes de movilización y resistencia.
“El gobierno bolivariano convoca a la unión del pueblo para defender la soberanía nacional”, expresó el diputado en su mensaje oficial, elevando aún más la tensión en el país.
Movimientos militares y paradero desconocido
Hasta el momento, se desconoce el paradero actual de Nicolás Maduro Guerra, mientras que las Fuerzas Armadas Bolivarianas habrían iniciado despliegues en puntos estratégicos, bajo la consigna de “fusión popular-militar-policial”, según fuentes cercanas al oficialismo.
Estos movimientos generan creciente preocupación ante la posibilidad de enfrentamientos internos y un escenario de conflicto armado generalizado.
Alarma regional e intervención internacional
El impacto del anuncio fue inmediato en la región. Países vecinos cerraron fronteras de manera preventiva, mientras que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó una intervención urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, ante el riesgo de una escalada regional.
La comunidad internacional observa con extrema preocupación el desarrollo de los acontecimientos, que ya son considerados la crisis más grave del continente en décadas, con el peligro latente de una guerra civil en Venezuela o un conflicto internacional de gran escala.



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