La cifra de víctimas fatales por el impactante accidente de un autobús en el interior del estado de San Pablo, en el sureste de Brasil, se elevó a ocho muertos en las últimas horas. El siniestro, que dejó además un saldo de 43 personas heridas, ocurrió mientras el vehículo trasladaba trabajadores rurales hacia la cosecha de manzanas.
El trágico episodio tuvo lugar en la carretera Transbrasiliana (BR-153), específicamente en el tramo que conecta los municipios de Ocauçu y Marília. Según confirmaron fuentes de la Policía, el impacto fue de tal magnitud que el vehículo terminó completamente volcado a un costado de la banquina.
De acuerdo con el peritaje preliminar de la Policía Federal de Carreteras (PRF), la causa principal del despiste habría sido el reventón de uno de los neumáticos. Este desperfecto técnico provocó que el conductor perdiera el control del transporte de manera inmediata, sin posibilidad de maniobrar para evitar el vuelco.

Sigue la investigación tras la confirmación de muertos en el hecho
Los ocupantes del micro eran trabajadores rurales que habían iniciado su viaje en el estado de Maranhao, en el noreste del país. Su destino final era Santa Catarina, en el sur brasileño, donde planeaban desempeñarse en la temporada de cosecha de manzanas, una actividad que moviliza a miles de empleados golondrina cada año.
Un dato que encendió las alarmas de las autoridades locales fue la situación legal del transporte. Según informó la cadena de noticias GloboNews, el autobús no contaba con el permiso correspondiente para realizar un trayecto de esa distancia ni para el traslado de trabajadores, lo que agrava la responsabilidad de la empresa a cargo.
Tras el accidente, se desplegó un operativo sanitario de urgencia para asistir a los sobrevivientes. Los 43 heridos fueron derivados de inmediato a diferentes centros médicos y hospitales de la ciudad de Marília, donde algunos permanecen en estado reservado debido a la gravedad de las lesiones sufridas por el impacto.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad y los peritos de la Policía local continúan trabajando en la zona del desastre. Las investigaciones siguen abiertas para terminar de esclarecer las circunstancias del siniestro y, fundamentalmente, para proceder con la identificación oficial de las ocho víctimas fatales.
La comunidad de Ocauçu se vio conmocionada por el operativo de rescate, que duró varias horas. Las autoridades brasileñas aprovecharon el suceso para reforzar los controles sobre el transporte de pasajeros en las rutas nacionales, poniendo el foco en la precariedad con la que muchas veces viajan los trabajadores rurales en la región.
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