La morosidad en el sistema bancario argentino alcanzó niveles históricos a fines de 2025, lo que llevó a los bancos a reducir los límites de las tarjetas de crédito y ofrecer planes de refinanciación para clientes con pagos atrasados. La medida busca contener los riesgos financieros y normalizar los pagos en un contexto de tasas de interés en alza y caída del consumo.
Durante los últimos meses de 2025, los pagos atrasados en tarjetas de crédito alcanzaron un 9,2%, mientras que los préstamos personales marcaron un 11% de morosidad, según datos del Banco Central (BCRA). Ante esta situación, las entidades financieras adoptaron políticas más estrictas para otorgar crédito, evaluando cuidadosamente el historial de pago de cada cliente antes de asignar nuevos límites.
Varios bancos señalaron que las acciones no son masivas, sino individualizadas, activadas por algoritmos que detectan cuando un cliente está en riesgo de retraso en sus pagos. Entre las medidas, se destacan: líneas de crédito con tasas más bajas para refinanciar deudas, pausas temporales en productos financieros durante la regularización y una asignación progresiva de límites de crédito para nuevos clientes.
Según los informes, estas medidas comenzaron a mostrar señales de recuperación en la cobranza, aunque la morosidad se mantiene en niveles elevados. Los bancos destacan que la situación refleja un contexto económico donde la inflación baja impide “licuar” las deudas y la expansión del crédito se vuelve más riesgosa.
En síntesis, los usuarios de tarjetas de crédito enfrentan ahora límites más cautelosos, pero también cuentan con alternativas de refinanciación para evitar mayores inconvenientes financieros, mientras el sistema bancario busca equilibrar la seguridad con la continuidad del crédito al consumo.



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