La morosidad crediticia en Argentina llegó en marzo a su nivel más alto en 20 años, según datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina, en un contexto de deterioro del consumo y caída del poder adquisitivo que afecta especialmente a jóvenes y asalariados: el fenómeno ocurre en todo el país, fue informado este viernes por la autoridad monetaria, impacta principalmente en créditos personales y tarjetas de crédito, y se explica por la combinación de salarios reales en baja, aumento de costos y endurecimiento del financiamiento.
El informe oficial del BCRA detalla que la irregularidad en préstamos a familias trepó al 11,5%, el registro más elevado desde 2004, mientras que los créditos personales alcanzaron una mora del 14,2% y las tarjetas de crédito del 11,7%, marcando un deterioro generalizado del sistema financiero respecto de octubre de 2024, cuando el indicador se ubicaba en 2,5%.

El segmento más afectado es el de los jóvenes: el documento señala que el 40% de los menores de 25 años con financiamiento presenta dificultades para pagar sus deudas, un dato que se vincula directamente con la caída del ingreso disponible y la precarización laboral.
En paralelo, el impacto no se limita a los hogares. Las empresas también registraron un aumento de la irregularidad, que llegó al 3,1%, con mayor incidencia en sectores como construcción y comercio.
Desde el análisis económico del sistema financiero, se remarcó que el deterioro responde a factores estructurales. El informe atribuye el salto de la mora a la combinación de menor poder adquisitivo, suba de gastos fijos —especialmente tarifas de servicios públicos— y condiciones crediticias más restrictivas tras el incremento de tasas en el segundo semestre de 2025.

El diagnóstico también incorpora el frente laboral como variable central. Según el relevamiento, las provincias con mayor aumento de morosidad coinciden con las que registraron mayores pérdidas de empleo entre fines de 2023 y comienzos de 2026, un dato elaborado en base a estadísticas del INDEC.
El alcance del problema ya es significativo: se estima que 6,3 millones de personas en Argentina presentan algún grado de mora, consolidando un escenario de estrés financiero extendido en los hogares.
En este contexto, el titular del Santiago Bausili reconoció el incremento de la irregularidad en el sistema, aunque sostuvo que algunas entidades comienzan a mostrar señales de estabilización. Aun así, descartó medidas de asistencia estatal directa para deudores, al afirmar que “no vamos a usar recursos del Estado para solucionar problemas particulares”.
El sistema financiero, de este modo, atraviesa un punto de tensión marcado por el endeudamiento creciente, la caída del ingreso real y el deterioro del empleo, con los jóvenes como el segmento más expuesto a la crisis de pago.



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