La denuncia por presunto abuso sexual contra una adolescente de 14 años dentro del Club Mitre continúa generando fuerte preocupación entre las familias de la institución. En las últimas horas, el abogado penalista y socio del club, Sebastián Benítez, confirmó que impulsará una presentación ante el Juzgado de Instrucción Tres de Posadas para solicitar el secuestro y peritaje de los dispositivos electrónicos del entrenador denunciado, Juan Antonio M. (60), quien actualmente permanece en libertad mientras avanza la investigación por abuso sexual simple.
El letrado sostuvo que la medida busca ampliar la pesquisa judicial ante la sospecha de que podrían existir más víctimas o incluso material digital comprometedor. “No sea cosa que atrás de este hecho haya algo más grave”, advirtió, al remarcar que el acusado tendría antecedentes por situaciones similares ocurridas años atrás.
Según explicó, la presentación será realizada bajo la figura de “Amicus Curiae”, un recurso mediante el cual terceros aportan elementos o consideraciones relevantes para la causa judicial. En este caso, Benítez pretende que la Fiscalía profundice la investigación sobre el contenido de teléfonos celulares y otros dispositivos utilizados por el acusado.
“Estamos hablando de una persona que trabajó durante muchos años dentro del club y que tenía contacto permanente con niños y adolescentes”, señaló el abogado, quien además es padre de una niña que asiste a actividades deportivas en la institución.
Benítez afirmó que comenzó a interiorizarse en la situación tras leer testimonios en redes sociales y dialogar con otros socios del club. Allí, según relató, aparecieron referencias a denuncias anteriores contra el mismo hombre. “Hay personas con nombre y apellido que aseguran haber denunciado hechos similares hace varios años y que esas causas no prosperaron”, indicó.
El abogado insistió en que la situación “no puede ser considerada un caso aislado” y alertó sobre la necesidad de extremar controles dentro de instituciones deportivas y recreativas donde concurren menores.
En sus declaraciones, también describió el rol cotidiano que el denunciado ocupaba dentro del club. “Siempre estaba en sectores de circulación permanente de chicos y chicas. En algunas actividades, como gimnasia rítmica, las niñas debían pasar obligatoriamente frente a él para ingresar”, comentó.
Sobre el pedido judicial, explicó que el objetivo es determinar si existen imágenes, videos o cualquier otro tipo de evidencia digital que pueda resultar relevante para la investigación. “La mayor parte de los delitos de violencia sexual hoy tienen algún componente vinculado a dispositivos móviles”, sostuvo.
El clima de preocupación también se trasladó al plano institucional. Benítez cuestionó duramente la respuesta de la comisión directiva del club, al considerar que no existió un abordaje adecuado hacia las familias. “No convocaron siquiera a una reunión de padres. Todo se limitó a un mensaje y nada más”, criticó.
Según expresó, muchas familias quedaron desconcertadas por la falta de información oficial y por la ausencia de espacios de contención. “Lo importante era transmitir tranquilidad y explicar qué medidas se estaban tomando”, remarcó.
Además, señaló que numerosos menores aún no comprenden la gravedad de lo sucedido. “Mi hija tiene seis años y hace gimnasia rítmica. Muchas chicas creen que simplemente ocurrió algo menor o que hubo un feriado. Uno tampoco quiere generar miedo, pero estas situaciones obligan a estar más atentos”, reflexionó.
Finalmente, Benítez adelantó que podría ponerse a disposición de la familia denunciante para brindar asistencia legal si así lo requieren. “Esto tiene que servir para que todos los padres estemos más alertas respecto al cuidado de nuestros hijos”, concluyó.
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