La provincia de Misiones registró durante 2025 el nivel más bajo de deforestación de su historia, con una reducción del 18% en la pérdida de bosques nativos, según datos oficiales presentados este viernes en Posadas por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, que atribuyó el resultado a un fortalecimiento de los controles, el uso de tecnología satelital y una gestión ambiental sostenida en el tiempo.
De acuerdo al informe anual, durante el último año se deforestaron 4.118 hectáreas, una cifra considerablemente inferior al promedio histórico provincial, que rondaba las 5.000 hectáreas anuales. El descenso confirma una tendencia positiva que se viene consolidando en los últimos períodos y posiciona a Misiones como una de las provincias con mejores indicadores de conservación de bosques nativos.
La presentación de los datos se realizó en el Museo Regional Aníbal Cambas, donde autoridades provinciales destacaron que la disminución del desmonte no es casual, sino el resultado de políticas públicas de largo plazo, controles territoriales más eficaces y un sistema de monitoreo forestal continuo, que permite detectar rápidamente intervenciones ilegales sobre el monte.

Uno de los puntos centrales del informe fue que la deforestación detectada en 2025 se dio mayormente de forma atomizada, a través de pequeños desmontes conocidos como “desmonte hormiga”, lo que permitió una intervención más rápida por parte de los organismos de control ambiental. Este tipo de prácticas representa hoy el principal desafío en materia de protección forestal.
Desde el Ministerio de Ecología remarcaron que la Selva Misionera, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del país, continúa siendo una prioridad estratégica para la provincia, no solo por su valor ambiental, sino también por su rol clave en la regulación climática, la conservación de especies y el desarrollo sustentable.
El balance oficial también subrayó que Misiones continuará profundizando el uso de herramientas tecnológicas, la articulación con municipios y la concientización comunitaria, con el objetivo de sostener y mejorar estos indicadores en los próximos años, consolidando un modelo que busca equilibrar producción y conservación ambiental.



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