El Gobierno nacional avanza en una reforma de la Ley de Etiquetado Frontal y analiza eliminar los octógonos negros que actualmente advierten sobre el exceso de azúcar, sodio, grasas y calorías en los alimentos. La iniciativa comenzó a debatirse en el Congreso durante los últimos días y forma parte de un paquete de proyectos impulsados por la administración de Javier Milei para modificar regulaciones vinculadas al consumo y la producción alimenticia en Argentina.
La propuesta apunta a reemplazar el sistema vigente desde 2021 por un esquema de rotulado alineado con estándares utilizados en países del Mercosur. Desde el oficialismo argumentan que la normativa actual genera “confusión” entre los consumidores y afecta la competitividad de las empresas argentinas frente a mercados regionales.
El proyecto fue presentado por legisladores cercanos al oficialismo y busca derogar la actual Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, aprobada durante el gobierno de Alberto Fernández. La normativa obliga a incluir sellos negros de advertencia en productos que superen determinados niveles de nutrientes críticos establecidos según parámetros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Uno de los puntos centrales del debate gira en torno a los criterios técnicos utilizados para determinar cuándo un producto debe llevar etiquetado frontal. Según los impulsores de la reforma, el sistema argentino utiliza parámetros basados en proporciones calóricas y no sobre cantidades absolutas por cada 100 gramos o mililitros, algo que —afirman— genera inconsistencias en distintos alimentos.
Además, desde la Casa Rosada sostienen que la modificación permitiría reducir costos para la industria alimenticia y simplificar exportaciones, ya que actualmente muchas empresas deben adaptar envases y procesos productivos según las exigencias de cada país del Mercosur.
La discusión ya comenzó a generar repercusiones entre organizaciones de consumidores, especialistas en salud pública y sectores empresariales. Mientras algunos respaldan la necesidad de actualizar la normativa y armonizar criterios regionales, otros advierten que eliminar los octógonos podría reducir el acceso a información clara sobre la composición nutricional de los alimentos.
El debate parlamentario continuará en las próximas semanas y se espera que el proyecto sea tratado en distintas comisiones antes de llegar al recinto.



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