El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reafirmó este miércoles la postura firme de su gobierno frente a la nueva ofensiva comercial impulsada por Estados Unidos y aseguró que el país no aceptará presiones externas ni modificará su política por decisiones de potencias extranjeras.
Durante una reunión ministerial en Brasilia, el mandatario se refirió al anuncio realizado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que comunicó la aplicación de un arancel del 25 por ciento a determinados productos brasileños. La medida generó una rápida reacción del Gobierno brasileño, que consideró la decisión como una acción unilateral que afecta las relaciones comerciales entre ambos países.

«Este país no adoptará más la política del perro de la calle ante las grandes potencias. Nadie tiene que tener miedo de nada, no vamos a bajar la cabeza. Somos un país democrático y soberano. No cederemos», afirmó Lula ante sus ministros.
El jefe de Estado sostuvo además que Brasil mantendrá una política exterior independiente y buscará ampliar sus vínculos comerciales con otros socios internacionales en caso de que las restricciones estadounidenses afecten las exportaciones nacionales.
«No nos vamos a quedar llorando. Vamos a buscar otros socios. Si Estados Unidos no quiere comprar, vamos a vender a quien quiera comprar. Estamos muy tranquilos», expresó.

En otro tramo de su intervención, Lula cuestionó a dirigentes de la oposición, especialmente al senador Flávio Bolsonaro y a sectores vinculados al expresidente Jair Bolsonaro, a quienes acusó de fomentar conflictos internacionales en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones generales previstas para octubre.
Asimismo, destacó que Brasil atraviesa un momento clave para consolidar su democracia y fortalecer su protagonismo en el escenario internacional mediante la defensa del multilateralismo y la cooperación entre naciones.
«Estamos en un momento decisivo para que la sociedad brasileña y parte de la comunidad internacional reconozcan el fortalecimiento de la democracia en nuestro país. Queremos que Brasil nunca más sea tratado como una república bananera insignificante», señaló.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de una creciente tensión comercial entre Brasil y Estados Unidos, un escenario que podría impactar en sectores exportadores estratégicos y abrir una nueva etapa en las relaciones económicas entre ambas naciones.



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