La pobreza volvió a mostrar señales de deterioro en Argentina durante el arranque de 2026, en un contexto marcado por la aceleración inflacionaria, la caída del poder adquisitivo y el freno en la recuperación de los ingresos. Según un análisis de la consultora LCG, el índice habría comenzado a subir nuevamente tras el cierre de 2025 y podría ubicarse por encima de los niveles difundidos oficialmente por el INDEC debido a diferencias en la captación de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
De acuerdo con los microdatos oficiales, la pobreza trepó al 30% en el cuarto trimestre de 2025, por encima del 27% registrado entre julio y septiembre. Sin embargo, LCG afirmó que, al corregir distorsiones en la medición de ingresos laborales, especialmente en trabajadores informales, el porcentaje real habría alcanzado el 35% entre octubre y diciembre, mientras que el promedio semestral habría sido del 32,7%, muy lejos del 28% informado oficialmente.
El informe puso el foco en la evolución de los salarios informales, que durante los primeros meses de 2025 crecieron a un ritmo superior al promedio general. Para la consultora, ese comportamiento genera dudas sobre la consistencia estadística de la EPH y sobre el verdadero alcance de la mejora social que exhibe el Gobierno nacional.

La situación económica del primer trimestre de 2026 terminó de agravar el escenario. Los salarios registrados, tanto públicos como privados, aumentaron apenas 3% nominal en marzo y acumularon su séptima caída consecutiva frente a la inflación. Según cálculos privados elaborados con datos oficiales, el poder adquisitivo de los trabajadores perdió 4,67% en los últimos siete meses.
En paralelo, el costo de vida siguió presionando sobre los hogares. La canasta básica alimentaria, que determina el umbral de indigencia, subió 11,6% entre enero y marzo, mientras que la canasta básica total, utilizada para medir la pobreza, avanzó 9,6% en el mismo período, según datos del INDEC.

Los jubilados también aparecen entre los sectores más afectados. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA estimó que la jubilación mínima con bono acumuló una pérdida real de 17,6% entre 2023 y 2026, mientras que el haber sin bono cayó 10,2% en términos de poder de compra.
En ese contexto, la Universidad Torcuato Di Tella detectó un leve aumento de la pobreza durante el primer cuatrimestre de 2026. Su nowcast estimó un índice de 29,2% para el período comprendido entre noviembre de 2025 y abril de 2026, aunque advirtió una tendencia creciente impulsada por la inflación y el deterioro de los ingresos reales.
Uno de los puntos centrales del debate gira en torno a la diferencia entre los ingresos laborales relevados por la EPH y los datos provenientes de otros registros oficiales, como el SIPA y el Coeficiente de Variación Salarial (CVS). LCG señaló que históricamente los salarios declarados en la encuesta representaban cerca del 81% de los datos del SIPA, pero en el cuarto trimestre de 2025 esa relación saltó al 93%, una diferencia considerada atípica.
A partir de esa divergencia, la consultora ajustó los ingresos laborales tomando como referencia los niveles históricos previos y concluyó que la reducción de la pobreza durante 2025 “no fue tan pronunciada como muestran los datos oficiales e incluso habría comenzado a frenarse”.

El informe reaviva la discusión sobre la sostenibilidad de la mejora social registrada tras la fuerte devaluación de diciembre de 2023. Si bien distintos indicadores muestran una recuperación respecto de aquel pico crítico, economistas y consultoras privadas advierten que el debilitamiento del empleo, el atraso salarial y la pérdida de ingresos disponibles podrían volver a empujar los niveles de pobreza en los próximos meses.



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