El Instituto Provincial de Estadísticas y Censos presentó un informe elaborado por Da Rosa, que pone el foco en la importancia de la relación entre las personas y sus mascotas.
Animales, empatía y convivencia social
“El maltrato animal no es un hecho aislado, sino que está íntimamente vinculado con otras formas de violencia, como la doméstica y la de género”, explicó Da Rosa en diálogo con Radio Up. El trabajo reúne evidencia científica que demuestra cómo las conductas violentas hacia los animales suelen estar presentes en la historia de vida de personas privadas de la libertad.
Según la especialista, estudios realizados en Estados Unidos, Reino Unido, España y Argentina confirman esta correlación: entre el 80% y el 85% de las personas encarceladas reconocieron haber ejercido crueldad animal en algún momento de sus vidas.
Señales de alerta y prevención
El documento elaborado por el IPEC organiza varios ejes de análisis, la evidencia científica sobre la relación entre violencia animal e interpersonal, señales de alerta para la detección temprana de casos de maltrato y políticas públicas y protocolos de actuación frente a situaciones de crueldad.
“Cuidar a los animales significa también fortalecer la seguridad y la empatía en nuestra comunidad”, destacó la funcionaria.
Mascotas como parte de la familia
En la entrevista, la psicopedagoga también señaló que cada vez más personas consideran a sus mascotas como hijos:
“Estudios recientes muestran que la relación con los animales genera conexiones neuronales similares a las que establecemos con un hijo”, explicó.
Esto, según la especialista, responde a un fenómeno social creciente: la búsqueda de compañía, contención y afecto en los animales, quienes ya no son vistos solo como objetos, sino como parte integral de la familia.

Políticas públicas y nuevos protocolos
El informe resalta la importancia de las políticas públicas para enfrentar esta problemática. Entre ellas se mencionan:
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Observatorio de Violencia Familiar y de Género, impulsado por Silvana De Alabat.
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Protocolo pionero en el país contra la crueldad animal, que establece la intervención de la Policía junto a un veterinario al momento de una denuncia.
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Registro de voluntarios para adopción de animales maltratados, con el fin de rescatarlos y garantizarles un entorno seguro.
Maltrato, crueldad y abandono
Da Rosa advirtió que el maltrato no se limita a la violencia física, sino también al abandono y a la falta de cuidados básicos:
“No darles alimento, agua, cobijo o dejarlos expuestos al sol también constituye maltrato”, explicó.
La ley 14.346 reconoce distintas formas de crueldad animal, como las riñas organizadas o cualquier acto que cause sufrimiento físico y psicológico. “Adoptar a un animal y luego dejarlo en la calle es una de las formas más crueles de maltrato”, subrayó la especialista.
El informe del IPEC invita a reflexionar sobre la forma en que las personas se vinculan con los animales. La manera en que tratamos a nuestras mascotas refleja, en gran medida, la manera en que nos comportamos con los demás. “Respetar a los animales es respetar a las personas”, expresa Da Rosa.
El cuidado de los animales, un reflejo de nuestra humanidad
El vínculo con nuestras mascotas va mucho más allá de la simple compañía: es un espejo de nuestra conducta, de nuestra capacidad de empatía y de respeto hacia otros seres vivos. Cada gesto de cuidado, cada atención diaria, cada acto de responsabilidad y cariño no solo protege a los animales, sino que también fortalece los lazos humanos y contribuye a construir una sociedad más consciente, solidaria y compasiva.
“Lo que enseñamos a nuestras mascotas sobre respeto y afecto, lo reflejamos en nuestras relaciones con las personas”, subraya Milagros Da Rosa. Esta afirmación invita a mirar nuestra vida cotidiana con atención: la forma en que tratamos a quienes dependen de nosotros puede reflejar cómo manejamos nuestras emociones, nuestra paciencia y nuestros vínculos con familiares, amigos y la comunidad en general.
El cuidado de los animales nos enseña lecciones valiosas sobre responsabilidad, compromiso y sensibilidad. Al observar sus necesidades, aprender a interpretar sus señales y atenderlas de manera adecuada, desarrollamos habilidades de observación y comunicación que luego trasladamos a la vida social. En este sentido, proteger a los animales no solo significa garantizar su bienestar, sino también cultivar una ética de respeto que trasciende al ámbito doméstico y se refleja en la convivencia ciudadana.
CEM: se profundiza la caída en la actividad económica y crece la preocupación para el próximo semestre
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