Una tormenta tropical inusual desató un escenario devastador en Indonesia, Sri Lanka, Tailandia y Malasia, donde las inundaciones y los aludes ya dejaron más de 1000 muertos y 800 desaparecidos. Las lluvias torrenciales y los vientos intensos afectaron durante siete días a millones de personas y bloquearon caminos, viviendas y centros urbanos.
Las autoridades informaron que el desastre provocó al menos 366 muertos en Sri Lanka, 604 en la isla indonesia de Sumatra, 176 en Tailandia y dos en Malasia. La combinación de corrimientos de tierra, desbordes repentinos y destrucción de infraestructura complicó las tareas de rescate y llevó a los gobiernos a intensificar las respuestas de emergencia.

En Indonesia, el presidente Prabowo Subianto recorrió las zonas afectadas de Sumatra, donde miles de habitantes quedaron aislados por el colapso de rutas y la caída de líneas de comunicación. El mandatario aseguró que la asistencia “está llegando a quienes lo necesitan” y anunció el despliegue de aviones, helicópteros y buques militares. También afirmó que “necesitamos enfrentar el cambio climático de manera efectiva” y prometió ayudar a reconstruir las viviendas arrasadas.
Los testimonios marcaron la magnitud de la catástrofe. “El agua me llegaba hasta el cuello”, relató Misbahul Munir, de 28 años, habitante de Aceh Norte. Otro vecino, Zamzami, describió la crecida “como una ola de tsunami imparable”. Sumatra registró 290.700 desplazados y más de 1,4 millones de personas afectadas, según la Agencia Nacional de Gestión de Desastres.

En Sri Lanka, los rescatistas aún buscan a 370 desaparecidos y cerca de 148.000 personas permanecen en refugios temporales. El presidente Anura Kumara Dissanayake, quien declaró el estado de emergencia, afirmó que se trata del “mayor y más difícil desastre natural en la historia del país” y prometió una reconstrucción integral en las zonas devastadas.
Las inundaciones también golpearon con fuerza al sur de Tailandia, donde más de 1,5 millones de hogares resultaron afectados. El gobierno inició el reparto de compensaciones y trabaja para restablecer servicios básicos en las regiones más dañadas. En Malasia, donde dos personas murieron en el estado de Perlis, la población criticó la lentitud de la respuesta estatal, y dos funcionarios fueron suspendidos.

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La región atraviesa su temporada monzónica, pero los expertos advierten que la intensidad de los fenómenos se agrava con el calentamiento global, ya que una atmósfera más cálida retiene mayor humedad y genera lluvias más violentas. Las autoridades reconocen que aún evalúan la dimensión real del daño, mientras las operaciones de rescate continúan bajo condiciones climáticas inestables.



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