En el corazón de la chacra 83, de Posadas, la tranquilidad es un equilibrio delicado que los vecinos defienden día a día. A pesar que los robos no tienen la violencia de otros tiempos, la presencia de extraños merodeando las viviendas sigue siendo una constante que mantiene en alerta a las familias. En una charla profunda con Radio Up, el referente barrial Américo Galarza describió cómo conviven con la delincuencia y cuáles son las herramientas que utilizan para espantar a los amigos de lo ajeno.
La realidad del barrio ha mutado. Según relató Galarza, si bien los hechos siguen sucediendo por completo, la naturaleza de los mismos ha cambiado hacia una modalidad de hurtos menores o, como él los define, «visitas» que no llegan a mayores gracias a la prevención. La vigilancia comunitaria se ha vuelto el pilar fundamental para que los residentes puedan descansar, aunque sea con un ojo abierto, ante la posibilidad de cualquier movimiento extraño en las veredas o patios.
«En la chacra seguimos conviviendo con los robos. Nos visitan cada tanto, pero no es una visita agresiva ni violenta ni de gran envergadura», explicó Américo Galarza. Sin embargo, el dirigente fue tajante al aclarar que, aunque se hayan vuelto habituales, no es algo que la comunidad acepte: «Son raterías normales, digamos. A ver, no es normal, no debería ser, pero es común y eso siempre está».

Lucha contra la inseguridad en Posadas
Uno de los puntos clave en la lucha contra la inseguridad en Posadas ha sido la inversión en tecnología y la unión de los habitantes. La instalación de cámaras de seguridad y dispositivos sonoros ha marcado un antes y un después en la dinámica de la zona. Estos elementos no solo sirven para registrar el delito, sino que actúan como un fuerte disuasivo psicológico para quienes buscan una oportunidad fácil para robar.
«Tenemos en toda la chacra las bocinas para ahuyentar a los maleantes, la bocina vecinal funciona bien», detalló el presidente de la chacra. Según su análisis, el simple hecho de que el delincuente vea la señalética y los equipos instalados genera un retroceso en sus intenciones: «Al ver el cartel de que eso funciona, ya respetan. Si sucede algo, se acciona la alarma y ya no queda nadie, se rajan todos», afirmó con contundencia sobre la efectividad del sistema de alarma.
En cuanto al rol de la Policía de Misiones, Galarza reconoció que existe un acompañamiento por parte de las fuerzas de seguridad. La presencia policial en las calles internas de la chacra es un factor que contribuyó a la baja de los índices delictivos más graves, permitiendo que la percepción de seguridad mejore considerablemente en comparación con años anteriores, donde la situación era mucho más crítica para las familias.

Recorridas policiales en esa zona de Posadas
«Los efectivos nos recorren habitualmente. La presencia policial cada vez que se solicita, vienen. Recorren las chacras y eso hizo que disminuya bastante la cantidad de hechos delictivos, gracias a Dios estamos mucho más tranquilos», comentó a Radio Up. No obstante, advirtió que no hay que bajar la guardia: «No significa que haya parado. Siempre están los que nos visitan, los que quieren llevarse lo que no les corresponde, pero son «rateritos«.
La organización digital también juega su partido. El uso de grupos de WhatsApp se ha transformado en la herramienta de comunicación más veloz para denunciar movimientos sospechosos. En la Chacra 83, el «vecino alerta» no es solo un eslogan, sino una práctica cotidiana donde todos saben quién es quién y quién no pertenece al entorno habitual del barrio.
«Tenemos un grupo de seguridad donde nos comunicamos cuando alguien anda por la zona. Ya estamos todos avisados para estar preparados por cualquier circunstancia», señaló Galarza, destacando que el conocimiento mutuo es la mejor defensa. Al ser consultado sobre el origen de los delincuentes, fue claro: «No son de la zona, vienen de otros barrios cercanos. Acá nos conocemos todos, así que del barrio no son».
Finalmente, el referente vecinal puntualizó que la mayoría de los intentos de robo ocurren bajo el manto de la oscuridad. «Es más por la noche. De día también ocurre, pero muy espaciado. A la noche hay más movimiento que hace que el vecino no duerma tranquilo, pero dentro de todo, del 1 al 10, estamos en ocho puntos de seguridad», concluyó, reflejando una mejora significativa pero reconociendo que la batalla contra los rateros es de todos los días.
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