Oscar Herrera Ahuad volvió a marcar diferencias con la lógica dominante en el Congreso nacional y puso el foco en una discusión que, según sostuvo, hoy no encuentra espacio real dentro de la agenda legislativa: la defensa de las economías regionales. Durante una entrevista en el programa “Arriba la radio”, emitido por Radio Up, el diputado nacional de Misiones por Innovación Federal fue categórico al afirmar que las provincias no logran instalar en el Parlamento los problemas concretos de sus sectores productivos y, en ese marco, cuestionó con dureza la continuidad de impuestos al combustible mientras la obra pública vial permanece paralizada.
El legislador fue directo al responder si las provincias tienen hoy peso en las decisiones que afectan a sus economías regionales. “Las provincias tienen peso hoy para discutir un problema, una economía regional. No. No. Soy categórico en eso”, planteó. Con esa definición, Herrera Ahuad expuso una de sus principales preocupaciones: la distancia entre la agenda legislativa impulsada desde el oficialismo nacional y los problemas productivos que golpean a las provincias.

Una agenda nacional desconectada de las economías regionales
En su análisis, el diputado misionero sostuvo que el Congreso discute una batería de temas que no están vinculados con la realidad de las producciones del interior. A su entender, la agenda política nacional gira sobre ejes macroeconómicos, reformas estructurales y debates institucionales, mientras los sectores productivos regionales quedan relegados.
“La agenda legislativa del oficialismo nacional no está interesado en las economías regionales”, afirmó. En ese mismo sentido, repasó algunos de los temas centrales del debate parlamentario actual para reforzar su idea: “Reforma laboral no va con eso. Reforma del Código Penal no va con eso. Inimputabilidad no va con eso. Ley de Glaciares no va con eso. Reforma electoral, ¿va con eso? No va con eso”.
La definición no fue aislada. Herrera Ahuad explicó que, aun cuando las provincias cuentan con votos en el Congreso, esos respaldos aparecen dispersos y sujetos a intereses particulares. Según dijo, cada jurisdicción termina defendiendo su propia coyuntura, lo que impide consolidar un frente común que empuje soluciones para las economías regionales.
“El peso de los votos están. Ahora, están dispersos”, resumió. Y fue más allá al señalar que en un escenario de caída de coparticipación, baja de recaudación y tensión fiscal, cada provincia se ve empujada a priorizar su urgencia inmediata antes que una estrategia conjunta.

Misiones, la yerba mate y la dificultad para construir mayoría
Herrera Ahuad utilizó el caso misionero para ejemplificar esa dificultad. Explicó que aun cuando quisiera llevar al recinto una defensa cerrada de una economía regional como la yerba mate, no necesariamente encontraría acompañamiento uniforme ni siquiera entre los legisladores de la propia provincia.
“Yo no puedo ir solo a plantarme y decir: yo vengo a solucionar problemas en la yerba. A ver, ¿quién me acompaña? Y de los diputados misioneros me van a acompañar cuatro. Y el resto seguro que no”, expresó. La frase revela no solo una crítica a la fragmentación política, sino también una advertencia sobre la imposibilidad de instalar en la agenda nacional las urgencias productivas del interior.
Para el diputado, el problema es doble: por un lado, las economías regionales no forman parte de las prioridades del Gobierno nacional; por otro, las iniciativas surgidas desde las provincias requieren el aval de una mayoría que rara vez se consigue, porque al plantear una producción regional aparece enseguida la puja de otros distritos por imponer sus propios intereses sectoriales.

El reclamo por los impuestos a los combustibles
En ese contexto, Herrera Ahuad introdujo otro eje fuerte de su intervención: la carga impositiva sobre los combustibles y la falta de correlato en obras públicas. Allí, el diputado dejó una de las críticas más concretas y sensibles de su exposición, al sostener que los argentinos siguen pagando impuestos específicos que deberían traducirse en infraestructura vial, aunque eso no ocurre.
“¿Por qué no hacen aparecer la plata del impuesto de los combustibles líquidos? 13 y pico por ciento. Es mucha plata”, lanzó. Luego explicó que ese dinero tenía un destino claro: “Ese dinero era para las obras de infraestructura vial. Ese dinero era para obras de seguridad vial. Ese dinero era para hacer un mejoramiento de lo que es la infraestructura de banquinas”.
La observación estuvo acompañada por una denuncia política de fondo. Según planteó, hace más de dos años no se invierte en infraestructura vial, pero los consumidores siguen afrontando en cada carga de combustible un componente impositivo que impacta de manera directa en el bolsillo.
“Hace 2 años y medio que no se invierte en infraestructura vial, pero te siguen cobrando el impuesto”, remarcó. Y luego cuantificó el efecto que, a su juicio, tendría una baja real: “Sacan ese impuesto y automáticamente tu combustible tiene que valer el 13,7% menos”.
No se detuvo allí. Herrera Ahuad sumó también el impuesto al dióxido de carbono y afirmó que, si se revisaran ambos componentes, el precio final del combustible podría bajar con fuerza. “Si encima vos te fijás el impuesto al dióxido de carbono, que tampoco están cumpliendo, es otro 7%, 20% menos tiene que costar el combustible”, sostuvo.

“No venimos a pedir, venimos a reclamar”
Otro tramo central de sus declaraciones estuvo dedicado a la relación entre las provincias y la Nación. Allí rechazó la idea de que los gobernadores o representantes provinciales “pidan” recursos al Gobierno nacional. Según subrayó, lo que corresponde es reclamar lo que ya está establecido por ley o por acuerdos vigentes.
“No le pedimos nada al presidente. Solicitamos que se cumpla lo que está estipulado por ley o lo que está estipulado por convenio”, afirmó. Y completó esa idea con una definición política: “Yo no voy a ir a pedir nunca nada, yo voy a reclamar”.
Esa postura se enmarca en una discusión más amplia sobre los recursos que Misiones entiende como propios, entre ellos los fondos previsionales, compromisos del consenso fiscal y partidas asociadas a infraestructura. En ese esquema, el reclamo por la quita o revisión de impuestos a los combustibles aparece como parte de una disputa más grande sobre el federalismo fiscal y la distribución de recursos.




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