El Hospital Garrahan enfrenta una de sus peores crisis desde su creación. La fuga masiva de profesionales y el veto a la Ley de Emergencia Pediátrica ponen en riesgo el funcionamiento de equipos especializados y la atención de miles de niños en todo el país.
El jefe de Terapia Intensiva, Mauro García, advirtió que la situación puede “desmantelar el Garrahan”, ya que los bajos salarios y la falta de actualización frente a la inflación llevaron a 245 renuncias en los últimos 18 meses.
“Este hospital atiende el 40% de los pacientes oncológicos de Argentina y hoy hay servicios críticos donde no se cubren los cargos vacantes”, expresó García en diálogo con Radio Rivadavia.
El médico explicó que la Ley de Emergencia Pediátrica, vetada recientemente por el Gobierno, buscaba actualizar los sueldos al nivel de 2023 y compensar parte de la pérdida salarial. Sin embargo, su rechazo profundizó el malestar y aceleró la migración de profesionales hacia el sector privado.

La precarización laboral también golpea a los médicos en formación: “En terapia intensiva nos ofrecieron contratos de locación sin recibo de sueldo, vacaciones, aguinaldo ni licencia. Es el peor momento en mis 27 años en el hospital”, señaló García.
En cuanto a los residentes, muchos optaron por la beca institucional de $1.300.000 frente a la oferta del Ministerio, pese a perder derechos laborales y antigüedad. “Esto refleja la precarización que estamos viviendo”, afirmó.
El conflicto motivó paros y movilizaciones en el Garrahan que se mantendrán en los próximos días. Si bien las medidas de fuerza afectan turnos programados, las emergencias siguen garantizadas.
Finalmente, García remarcó: “La crisis salarial y la fuga de profesionales del Garrahan no solo afectan a los trabajadores, sino también a la calidad de atención en uno de los hospitales pediátricos más importantes del país. Lo más grave es que se van profesionales formados, muy difíciles de reemplazar”.



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