La Fundación Tupá Rendá organizará una nueva feria americana solidaria en Posadas con el objetivo de recaudar fondos para sostener los hogares donde viven niños y adolescentes judicializados.
La actividad se realizará el viernes 13 de marzo de 15 a 19 horas y el sábado 14 de marzo de 10 a 18 horas en el salón comunitario de la capilla San Rafael.
Como en cada edición, se pondrán a la venta productos donados por vecinos y empresas que colaboran con la institución.

Ropa, muebles y electrodomésticos a precios accesibles en Posadas
En la feria se podrán encontrar artículos muy variados:
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ropa para todas las edades
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uniformes escolares
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mochilas y útiles
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utensilios de cocina
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muebles
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electrodomésticos
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colchones y somieres.
La intención es que los precios sean accesibles para que muchas familias puedan aprovechar la oportunidad. “Tenemos ropa entre mil y tres mil pesos, y una mochila puede salir mil o mil quinientos pesos”, explicó Valdéz durante el programa Arriba la radio, por Radio Up.
En algunos casos también habrá artículos de mayor valor, como muebles o electrodomésticos, siempre con precios muy inferiores a los del mercado.

Una red solidaria que sostiene el trabajo social
Las ferias americanas son una de las principales herramientas de financiamiento de la fundación. La organización administra hogares donde viven alrededor de 20 niños y adolescentes bajo protección judicial, por lo que los gastos incluyen alimentación, educación, salud, ropa y mantenimiento de las casas.
Valdéz remarcó que la institución funciona gracias a una gran red de personas que colaboran de manera solidaria. “Yo soy la charlatana del equipo, pero detrás mío hay mucha gente que hace posible todo esto”, señaló.
Donaciones que llegan desde distintos sectores
Las donaciones provienen de vecinos, empresas y organizaciones que deciden aportar ropa, muebles u otros objetos en buen estado. El sistema genera un circuito solidario que beneficia a toda la comunidad.
Quienes donan pueden liberar espacio en sus casas, otras familias acceden a productos a bajo costo y los fondos recaudados ayudan a sostener los hogares. Además, los artículos que no se venden se distribuyen en barrios y comunidades que también los necesitan.

Un circuito solidario y ambiental
La iniciativa también promueve la reutilización de objetos y la reducción de residuos. Los elementos que ya no pueden venderse se entregan a organizaciones comunitarias o se reutilizan para distintos fines.
Incluso los materiales en mal estado se destinan a refugios de animales o proyectos de reciclaje. De esta manera, la feria se convierte no solo en una herramienta solidaria sino también en una acción de conciencia ambiental.
El respaldo de la comunidad
Para la presidenta de la fundación, el acompañamiento de la comunidad es lo que permite sostener el trabajo cotidiano con los chicos. Vecinos que donan, empresas que colaboran con transporte, voluntarios que ayudan a organizar las ferias y personas que difunden la actividad forman parte de una red solidaria que se construyó con el paso de los años.
“Siempre digo que un mundo mejor es posible, porque hay más gente buena que mala”, afirmó Valdéz.
Las ferias americanas se convirtieron en uno de los momentos más visibles de ese compromiso social que sostiene a los hogares y permite garantizar oportunidades a niños y adolescentes que atravesaron situaciones muy difíciles.



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