El sector farmacéutico argentino encendió las alarmas ante la posibilidad de desabastecimiento de medicamentos en distintas provincias del país, debido a retrasos en los pagos por parte de obras sociales y empresas de medicina prepaga, entre ellas el PAMI. La advertencia fue realizada por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), que señaló que la situación se agravó en febrero de 2026, cuando aún no se habían cancelado prestaciones correspondientes a meses anteriores. El problema ocurre porque las farmacias deben abonar a droguerías y laboratorios en plazos mucho más cortos, generando un fuerte desfasaje financiero.
Una cadena de pagos quebrada
Según detallaron desde la COFA, las farmacias cumplen con la entrega de medicamentos a afiliados de distintas coberturas, pero los reintegros se acreditan con demoras que afectan directamente su capacidad de reposición de stock. El sistema funciona con una lógica financiera que hoy está tensionada al límite, ya que los compromisos con proveedores vencen antes de que ingresen los fondos de las prestaciones ya realizadas.
Este escenario obliga a muchos establecimientos a utilizar capital propio o a solicitar prórrogas, una alternativa que no resulta sostenible en el tiempo.

Jubilados, en el centro de la preocupación
Uno de los puntos más sensibles es la atención a los afiliados del PAMI, que concentra una alta demanda de medicamentos, especialmente tratamientos crónicos. Millones de jubilados dependen del normal funcionamiento del sistema para acceder a sus remedios, por lo que cualquier interrupción en la cadena de abastecimiento podría tener consecuencias sanitarias significativas.
Desde el sector remarcan que, de no regularizarse los pagos en el corto plazo, en marzo podrían comenzar a registrarse faltantes en mostrador, afectando principalmente a quienes necesitan medicación continua.
Impacto económico y sanitario
El conflicto no solo expone un problema financiero, sino también estructural. Las farmacias operan con márgenes acotados y dependen de un flujo constante de fondos para sostener la compra de medicamentos. La demora en los pagos compromete la estabilidad de los establecimientos y pone en riesgo la continuidad del servicio.
Además, el contexto económico actual suma presión: la caída en el consumo y el incremento de costos operativos reducen la capacidad de absorción de estas demoras.

¿Qué puede pasar si no hay solución?
Desde la Confederación Farmacéutica Argentina advirtieron que el escenario podría agravarse si no se normaliza la cadena de pagos. Las farmacias continúan trabajando con normalidad, pero insisten en que la situación es delicada y requiere respuestas urgentes para evitar que el problema financiero se transforme en una crisis de acceso a medicamentos.
Por ahora, el abastecimiento se mantiene, aunque con creciente preocupación en el sector. El desenlace dependerá de cómo evolucionen las negociaciones y del cumplimiento de los compromisos pendientes en las próximas semanas.



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