Carlos Fara, consultor político con cuatro décadas de trayectoria y presidente de la Asociación Internacional de Consultores Políticos, analizó en Arriba la Radio de Radio Up los desafíos del Gobierno tras la derrota electoral del 7 de septiembre.
Según señaló, el oficialismo comenzó a mostrar algunos gestos de apertura: “El discurso del presidente con el tema del presupuesto tuvo un cambio de tono, sin agresiones ni alusiones partidarias”. Sin embargo, aclaró que estas señales no producen un efecto inmediato: “Las percepciones no cambian de la noche a la mañana”.

El peso de la economía y la falta de empatía
Para Fara, el factor determinante que llevó al Gobierno a perder la elección fue la economía. “Son cuestiones que no se resuelven de un día para otro”, explicó.
A ello se sumaron dos elementos políticos: el desgaste por un estilo confrontativo y la falta de empatía en temas sensibles, como los reclamos vinculados a discapacidad o universidades. La filtración de audios en la previa electoral terminó de acelerar el descontento: “Fue la gota que rebalsó el vaso”, dijo.
Con vistas al 26 de octubre, Fara advirtió que la clave estará en reconquistar a los votantes blandos que se quedaron en su casa en septiembre. “El Gobierno tiene la enorme tarea de entusiasmar a esos que no fueron a votar”, planteó.
Si bien en la provincia de Buenos Aires podría mejorar su performance, en el interior del país el panorama es más adverso. “Le va a costar mucho repetir la elección de 2023”, añadió.

Gobernadores fuertes y un escenario fragmentado
Otro punto que complica al oficialismo es la relación con los gobernadores. La estrategia nacional fue no mezclar candidaturas con las provincias, y eso fortaleció a los liderazgos locales.
“Vamos a tener un escenario más fragmentado, menos polarizado”, anticipó. Incluso con un triunfo oficialista en octubre, Fara proyecta un resultado “con gusto a poco”, lo que augura una segunda parte del mandato compleja en el Congreso y con gobernadores de peso territorial.

Presupuesto y ATN: el dilema de la billetera
Sobre el proyecto de presupuesto 2026, Fara sostuvo que puede ser un instrumento para tender puentes, pero el calendario electoral juega en contra: “Sacarse una foto con el Gobierno hoy no es buena noticia”. Respecto a la reciente entrega de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), consideró que fue un gesto político, aunque de bajo impacto: “Doce millones de pesos son una migaja”.
El consultor subrayó que el Ejecutivo está atrapado en una contradicción: “Si abre la billetera, se enojan los mercados; si no la abre, se enoja la sociedad”.
Una oposición dividida
Consultado sobre la oposición, Fara diferenció dos bloques: por un lado, Fuerza Patria, con un perfil más radicalizado y fuerte en Buenos Aires; por otro, un grupo de gobernadores moderados con chances de capitalizar el descontento.
De todos modos, advirtió que los votantes desencantados con el Gobierno podrían optar por no participar en vez de volcarse a la oposición, lo que achicaría la torta electoral y daría más peso relativo a los sufragios opositores.

Un octubre decisivo
En síntesis, Carlos Fara remarcó que el Gobierno enfrenta un escenario complejo y desafiante:
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La economía limita los márgenes de acción.
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El electorado blando debe ser reconquistado para mejorar el desempeño.
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Los gobernadores emergen con poder propio.
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La gobernabilidad futura dependerá de la capacidad de tejer acuerdos en un Congreso fragmentado.
“Aún con una victoria, el oficialismo se encamina a una segunda etapa de gestión complicada, donde la negociación será permanente”, concluyó.



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