La familia de Rufo Cáceres, el guardia de seguridad asesinado en el barrio San Roque de Encarnación, atraviesa horas de profundo dolor e incertidumbre. Cristian Cáceres, hermano del fallecido, manifestó la conmoción que vive el entorno familiar, marcado además por la reciente pérdida de su madre, ocurrida hace apenas siete meses.
Cáceres tenía 41 años, era el menor de cinco hermanos y padre de cuatro hijos: un joven de 18 años, una niña de 11, otra de 3 y un bebé de siete meses. Residía en la zona de Campichuelo y, además de desempeñarse como guardia, se dedicaba a la agricultura y la ganadería. Según su hermano, incluso había manifestado su intención de dejar la empresa para enfocarse plenamente en su chacra y sus animales.
Los familiares sostienen que no tenía conflictos personales, amenazas ni deudas pendientes, por lo que el crimen resulta difícil de comprender. De acuerdo con los datos preliminares, el arma reglamentaria habría sido sustraída, aunque en el entorno no descartan que existan otros móviles detrás del hecho.
También indicaron que circula la versión de que otro guardia habría recibido amenazas previas, lo que abre interrogantes sobre si la víctima fue el objetivo inicial. No obstante, señalaron que confían en que las autoridades avancen en la investigación para esclarecer lo ocurrido.
Finalmente, la familia solicitó justicia y pidió que la empresa para la cual trabajaba el fallecido asuma responsabilidad y brinde apoyo a la esposa e hijos, quienes quedaron en una situación de alta vulnerabilidad tras el crimen.



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