Un proyecto que nació “a pulmón”
En diálogo con Cabina Deportiva, Raúl Ricardo González —conocido como “profe Richard”— repasó los inicios de la Escuelita de Fútbol Morón, surgida entre 2012 y 2013 como una iniciativa barrial en Itambé Miní.
“Empezó como una locura de armar un equipo de barrio, para que el barrio se sienta capaz de competir hacia afuera”, recordó, al tiempo que destacó que el crecimiento fue sostenido exclusivamente con esfuerzo propio y acompañamiento de las familias.
Desde sus comienzos en espacios reducidos hasta la actualidad, donde cuentan con un predio en construcción, el camino estuvo marcado por mudanzas, trabajo comunitario y mejoras progresivas.
El deporte como herramienta social
Más allá de lo deportivo, González remarcó el rol social de la escuelita:
“Tratamos de encaminarles un camino limpio. No digo que todos van a ser jugadores, pero sí buenas personas”. –

En ese sentido, explicó que el objetivo principal es mantener a los chicos enfocados y alejados de situaciones de riesgo, promoviendo valores como el compromiso, el respeto y el esfuerzo.
La escuelita también articula con las familias, que cumplen un rol clave en el acompañamiento diario, tanto en lo deportivo como en lo educativo.
Historias de esfuerzo que emocionan
Uno de los momentos más significativos de la entrevista estuvo marcado por las historias de los propios chicos, como el caso de un jugador que viajó en bicicleta junto a su padre para participar del programa radial.
“Verlos acá conmigo es hermoso, porque están enfocados en algo que pueden lograr”, expresó González, visiblemente emocionado.
Sostener el proyecto en tiempos difíciles
En un contexto económico complejo, el sostenimiento de la escuelita depende casi exclusivamente del trabajo colectivo.
“Esto no lo paga el papá solo, lo paga con trabajo”, explicó el entrenador, detallando que organizan ventas de comida y actividades solidarias para cubrir gastos de indumentaria y funcionamiento.
Actualmente, cerca de 50 chicos forman parte del espacio, lo que incrementa las necesidades materiales, especialmente en elementos básicos como pelotas y equipamiento.
Crecimiento y oportunidades
A lo largo de los años, varios jugadores lograron dar el salto a clubes formales e incluso participar en experiencias fuera de la provincia, lo que refuerza el sentido del proyecto.

Además, el equipo proyecta nuevos desafíos, como la participación en torneos regionales, mientras continúa ampliando su infraestructura.
Una red que sostiene
González también destacó el rol silencioso pero fundamental de las familias, especialmente de las madres, en la organización y sostenimiento de la escuelita.
“Ellos arman fútbol, pero los padres arman cómo sostener todo lo que se necesita para que puedan jugar”, resumió.



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